Venezuela: un Día de Fiesta Nacional contra la injerencia

Venezuela: un Día de Fiesta Nacional contra la injerencia
Por Luis Beatón*
Caracas (PL) El surgimiento de un Día de Fiesta Nacional es un hecho que no se da frecuentemente pero este tiene especial significación luego de fijarse para celebrar la derrota de planes injerencista contra un país. (Video Coirtesía Diario 2001)
El 7 de junio de 2018, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, proclamó que los venezolanos celebrarán Día de Fiesta Nacional el 27 abril de 2019. Ese día se cumplirán los dos años establecidos por las normas para que la patria de Simón Bolívar deje su membresía en la Organización de Estados Americanos (OEA), un engendro hijo de la Doctrina Monroe, ideada por políticos estadounidenses para manejar a su antojo los destinos de América Latina.

La invitación la hizo el Jefe de Estado el jueves 7 de junio en el Palacio de Miraflores, Caracas, donde anunció que decretará como día festivo nacional dicha fecha: 'Ese día vamos a hacer una fiesta nacional; cuando Venezuela salga de la OEA, vamos a hacer una fiesta de pueblo, vamos a declarar día festivo para todo el país', afirmó.

Hemos obtenido una victoria diplomática en Washington, el imperialismo mordió el polvo de la derrota en la OEA. El equipo campeón de nuestra cancillería triunfó ante las pretensiones del vicepresidente Mike Pence, aseveró el mandatario en la red social Twitter.

La declaración del Jefe de Estado venezolano ocurrió tras el intento de Estados Unidos y países afines de promover ataques injerencistas en el seno de la OEA a propósito de haberse realizado el miércoles 6 de junio el 48º período de sesiones de la Asamblea General de este organismo internacional.

Es la última Asamblea General en la que participa un canciller venezolano, 'porque nosotros denunciamos a la OEA y nos vamos de la OEA, del ministerio de colonias, puntualizó tras reafirmar que su Gobierno inició en abril de 2017 los trámites para abandonar esta organización'.

El presidente acusó a Washington de haber desarrollado durante los preparativos del 48º período de sesiones de la Asamblea General una 'campaña criminal, macabra, de chantaje y amenaza a todos los gobiernos de América y el Caribe' para promover la suspensión de Venezuela de ese foro.

Amenazaron a algunos países con quitarles las ayudas económicas, las posibilidades financieras; flujos de turismo y comerciales y deportar a los migrantes, presiones que encabezó en la Asamblea el vicepresidente Mike Pence.

Al respecto, el canciller Jorge Arreaza consideró que la petición de los 14 Estados miembro del Grupo de Lima, junto a Estados Unidos, de suspender a su país de la organización fue un acto de desesperación y una ridiculez, ya que el Gobierno Bolivariano está casi fuera del organismo por voluntad propia'.

LA HISTORIA RECIENTE CONTRA VENEZUELA

Trece meses atrás, durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, se abrió el camino para un nuevo panorama dentro de ese foro: Venezuela decide retirarse tras ser blanco de ataques contra su soberanía auspiciados por la Casa Blanca.

Tres intentos de aplicar a Caracas, sin su aval, la Carta Democrática Interamericana: el 23 de junio de 2016, en función de un informe presentado por Luis Almagro, secretario general de la organización, sustentado en notas de prensa; el 14 de marzo de 2017, con otro dossier y un documento suscrito por 20 países, y el 1 de abril, con un escrito del opositor Julio Borges.

Respondiendo a estos ataques abiertos, el Estado venezolano anunció su retiro de la organización el mismo 26 de abril, al considerar que se pretendía tutelar al país y se violaban los principios constitutivos de la institución creada en Colombia en 1948 con otros presuntos fines, todo esto bajo una óptica panamericanista a la conveniencia de Washington.

La OEA promociona una agenda injerencista, en esta oportunidad auspiciada por Luis Almagro, para apoyar golpes de Estados en naciones soberanas, e invasiones militares, según denunciaba entonces la canciller Delcy Rodríguez, al momento de anunciar la decisión de su país de dejar el bloque.

'El retiro de esta organización tiene que ver con la dignidad de nuestro pueblo, de la doctrina bolivariana, que defiende al multilateralismo', dijo la funcionaria.

En su carta a Almagro para oficializar el pedido de retiro, el 27 de abril de 2017, el presidente venezolano apuntó: 'La OEA se gestó y consolidó como instrumento infame al servicio de intereses hegemónicos imperiales muy claramente definidos, privándole de la misión posible y correspondiente al de una organización internacional que haga respetar, y respete, los principios de Derecho Internacional, principalmente de igualdad soberana, independencia y autodeterminación'.

Estos pronunciamientos retratan la actuación del foro en situaciones como el golpe contra Jacobo Arbens, en Guatemala, la invasión y el bloqueo contra Cuba, la invasión contra República Dominicana, el apoyo al golpe contra Salvador Allende, las invasiones contra Granada y Panamá, entre muchos ejemplos que ilustran la impronta dejada por la OEA en su política servil a los intereses del norte, según denuncias.

Si se observa la actuación de la OEA en los últimos años, en especial bajo el comando de Almagro, Venezuela aparece como su principal objetivo.

El apoyo a las medidas coercitivas diplomáticas, económicas y lo que se dice llamar 'guerra total' contra el pueblo de Bolívar, puntea en la agenda del foro.

La OEA es parte entrañable del cerco diplomático internacional (Grupo de Lima-Estados Unidos-Unión Europea) y tribuna de los más oscuros intereses contra países progresistas de América, como Nicaragua, Cuba y Venezuela, como hace poco lo el vicepresidente de los Estados Unidos.

ARGUMENTOS RECIENTES

De tantos intentos, los argumentos y justificaciones están cerca de terminarse.

Uno de los más recientes fue acusar a la nación suramericana de Crimen de lesa humanidad, evidenciando el desconocimiento del significado de esta legislación internacional sustentada con el Estatuto de Roma, que países como Estados Unidos e Israel, extrañamente, se niegan a firmar desde hace más de veinte años.

Según la Organización de las Naciones Unidas, esta definición engloba los actos que forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, como sucedió en Liberia, Sierra Leona o Ruanda, bajo el silencio cómplice de los países neoliberales y llamados democráticos.

Un grupo de 'abogados' escogidos y filtrados para montar un show para acusar de Crimen de lesa humanidad a Venezuela, produjo un informe de cuatrocientas páginas hecho para el fracasado Cartel diplomático de Lima.

La idea derrotada por la diplomacia venezolana en la OEA intentaba llevar al país a la Corte Internacional Penal.

Según el analista Jesús Chucho García, en una opinión que publica la web Alainet.com, 'una vez más, el sector ultraderechista de los gobiernos representados en la Organización de Estados Americanos, caracterizados por el odio político contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, fracasaron rotundamente'.

Las tres estrategias definidas por Estados Unidos en la 48 asamblea, expulsar a Venezuela de la OEA, aplicar la Carta Democrática, y aprobar un informe manipulado de cuatrocientas páginas para declarar que el gobierno está cometiendo Crimen de lesa humanidad, fueron a parar al basurero de la historia, según apunta García.

En resumen, tras fracasar una vez más en promover la agresión contra Venezuela, la OEA se reiteró como 'el mayor lacayo del imperio norteamericano', según expresó Adán Chávez, presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), al sintetizar la repulsa de sectores locales contra estos planes.

*Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Venezuela.

em/lb