Sellos para combatir obesidad en Chile

Por Fausto Triana*
Santiago de Chile, (PL) Pequeños sellos negros forman parte de una amplia gama de alimentos y líquidos que se expenden en los mercados y comercios de Chile. A priori parecen insignificantes, pero a mediano plazo surten un efecto notable.

La idea forma parte de una cruzada contra la obesidad en un país como Chile donde niños y adolescentes se han convertido en grandes consumidores de comidas chatarra, además de la alta incidencia de grasas saturada y harinas en sus dietas diarias.

Aunque se trata de una nación destacada en la exportación de mariscos y pescados, la carne de res es la favorita de las mesas de los chilenos. En suma, las clásicas empanadas de pino (rellenas con carne, aceitunas y huevo), queso o pollo, y los dulces.

En la nación austral, la elaboración de recetas postres contienen una elevada cantidad de azúcar. Para disimularlo, la moda actual son los endulzantes o la estevia (stevia).

Sin embargo, el anterior Gobierno de Michelle Bachelet, gracias a la iniciativa del senador del Partido por la Democracia y médico, Guido Girardi, estableció la Ley de Etiquetado en 2016.

La idea ha tenido notable impacto positivo según estudios de la Universidad de Santiago de Chile, pero requiere de tiempo para constatar los verdaderos avances en temas de obesidad, como reflexionó en días recientes el propio doctor Girardi. También la actual administración de Sebastián Piñera acogió el tema con entusiasmo y el ministro de Salud, Emilio Santelices, comentó que la legislación debe conducir a tomar mayor conciencia en una dura batalla contra la obesidad.

Las consecuencias son notorias en enfermedades crónicas, así que comer sano debe ser una prioridad para el desarrollo de Chile, apuntó Santelices.

Si bien está llamada a ganar la batalla en el mediano y largo plazos, la ley se enfrenta también a los subterfugios de las empresas productoras que tratan de esquivar el etiquetado y muchas se rehúsan a mejorar la calidad en términos saludables.

-LEY PARADIGMA

Chile es uno de los pocos países del mundo que posee una Ley de Etiquetado, según la cual la industria de alimentos está obligada a advertir a los consumidores de datos esenciales para la salud.

Aún así, no bastan los sellitos color negro que aparecen en Alimentos y bebidas para alertar si los productos a la venta son altos en azúcares, sodio, calorías y grasas saturadas. La ley entra en una segunda fase.

Estudios realizados por el Ministerio de Salud señalan que los chilenos son dados al consumo excesivo de harinas, gaseosas, dulces y helados con elevado nivel de azúcar, además de la denominada comida chatarra.

El 64 por ciento de la población en Chile tiene sobrepeso, apenas por debajo de Argentina y distante de todas formas del líder mundial de lo que se puede llamar como padecimiento, Estados Unidos.

Para evitar que el asunto escale todavía más, en una nación donde empiezan a ser notorios niños y adolescentes con tendencia a la obesidad, el segundo capítulo de la Ley de Etiquetado se aplica a partir ahora.

Contempla límites permisibles en los productos en una detallada tabla que hace reducir las calorías de 350 a 300; el sodio, de 800mg a 500mg; los azúcares, de 22,5g a 15g; y las grasas saturadas, de 6g a 5g.

En caso de que una empresa fabricante decidiera de todas maneras exceder esas cifras, los productos estarán obligados a mostrar la advertencia correspondiente con un sello negro adicional.

De acuerdo con análisis preliminares, la reacción del consumidor ante los sellos negros de advertencia es respetarlos. En las personas de más de 30 años de edad se establece una autodisciplina, mientras en los jóvenes, no obstante la rebeldía, provoca cierta influencia.

'Es un combate largo, y enfrentaremos mucha resistencia. Hay que seguir, es la única forma de que las grandes cadenas de comidas chatarra mejoren la calidad de lo que ofrecen', manifestó el senador Girardi.

Habrá una tercera fase, que entrará en vigencia a mediados del próximo año. Endurece todavía más las restricciones y los valores tratan de alcanzar un punto más saludable.

En alimentos sólidos, baja a 275 las calorías por cada 100 gramos; 400mg el sodio; 10 azúcares totales y cuatro grasas saturadas.

Respecto a los límites en líquidos, en 2019 llegarán a 70 en calorías; 100mg en sodio; 5g en azúcares totales y 3g en grasas saturadas.

El Ministerio de Salud admite que hacia el futuro hay muchos detalles por corregir, junto con aplicar de forma permanente multas tanto a los comercios que compran alimentos violadores de la Ley de Etiquetado, como a los productores.

Visitas de inspección efectuadas recientemente en esta capital por las autoridades de la urbe, detectaron decenas de trasgresiones de la legislación.

El doctor Girardi, no obstante, se siente orgulloso de la labor en curso. 'Estamos dando a conocer a Chile por un perfil distintivo, de un país que busca la buena salud de sus ciudadanos y puede dar un ejemplo', acotó.

alb/ft

*Corresponsal de Prensa Latina en Chile