Los brasileños cantan y bailan samba por el Mundial de fútbol

Por Yasiel Cancio Vilar, Enviado especial

Moscú, 6 jul (PL) Brasil enfrentará hoy a Bélgica en los cuartos de final del Mundial de fútbol y muchos integrantes de la torcida esperan el duelo en la Plaza Roja de esta capital, tras quedarse sin entradas para el duelo, con sede en Kazán.
Lamentablemente no conseguimos entradas y decidimos no viajar a Kazán, pero esperamos que Brasil nos dé muchas alegrías en esta velada, expresó Sergio, vestido con ropa y peluca amarillas, en espera del comienzo del duelo junto a su 'amada esposa'.

En las afueras de la Catedral de San Basilio, mientras tanto, toman Pepsi Cola Joao y René, el uno con la mano derecha, el otro con la izquierda, metidos ambos dentro de una gigante camiseta de Brasil que los convierte en uno, cual siameses de nacimiento.

Por otra esquina de la emblemática plaza, en las faldas de las murallas del Kremlin, se escuchan gritos de Brasil, Brasil, Brasiiiiillll... ese grupo de torcedores canta y baila como si estuvieran en el sambódromo Marqués de Sapucaí de Río de Janeiro; para ellos no hay mañana y dejan la vida en cada nota, en cada pasillo, en cada segundo.

Roberto, uno de los amigos, les hace fotos y dos cámaras de televisión graban el momento, uno de los tantos que se ven por estos días en la capital de Rusia, embebida en la magia del Mundial de fútbol.

Brasil tiene hoy su prueba más fuerte en la Copa: Bélgica, un equipo con varios genios. Los torcedores lo saben y aprietan sus entrañas. Nadie piensa en la derrota, no hay manera, son brasileños, viven en la tierra del mejor balompié del planeta, son pentacampeones.

La Taza (Copa) del Mundo es nuestra, de los brasileiros, corean sin cesar.

Pero en Kazán 'murieron' escandalosamente Alemania y Argentina, dos pesos pesados. Ellos lo saben y supersticiosos al fin, no quieren ni hablar de ello. 'Casualidades de la vida', dice Quilinho, hincha del Scratch, fan confeso del Corinthians.

Pequeñas historias de vida como esas, con sus colores íntimos y su folclor ecléctico, embellecen y le dan vida a Moscú, le ponen sabor latino a sus calles y le roban sonrisas a su gente, alumbra cada rincón de la gran urbe y reparte samba por la libre.

Los bares de la zona están repletos, sin excepción. Algunos belgas merodean por ahí, pero la marea amarilla y verde oculta a esos valientes Diablos Rojos.

La expectación es máxima. Todos sueñan con ver a Brasil campeón, pero ante todo quieren lograr su victoria sobre los belgas, que marchan con paso perfecto en cuatro presentaciones en el Mundial, tras derrotar a Panamá, Túnez, Inglaterra y Japón.

Brasil y Uruguay, los únicos representantes latinoamericanos con vida en el Mundial, cargan sobre sus hombros con los sueños de sus respetivas naciones y con las aspiraciones de todo un continente.

Entre ambos suman siete títulos mundiales, cinco más dos, pero la única selección latinoamericana que subió al trono mundial en Europa fue el Scratch brasileño, allá por el lejano 1958, hace 60 años.

Además de brasileños, belgas y uruguayos, todavían quedan con vida el anfitrión Rusia, Croacia, Francia, Inglaterra y Sueci, o sea, dos latinos contra seis elencos del Viejo Continente.

En cuartos de final se midirán Brasil-Bélgica, Francia-Uruguay, Inglaterra-Suecia y Rusia-Croacia.

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