¿Por qué existe un día internacional sobre los crímenes estadounidenses?

Por Atilio Borón

 

Cuando el mundo se escandalizó durante las décadas de 1960 y 70  ante la innecesaria y sangrienta guerra de Vietnam –que intentó retomar la posta de la dominación colonialista francesa en el sudeste asiático– hubo muchos intelectuales, artistas, escritores y políticos que comenzaron una campaña de concientización internacional sobre lo que significaba ese conflicto.

   Vietnam fue la primera gran demostración desde la segunda posguerra, de que los países occidentales no habían abandonado su vocación hegemónica de sesgo colonial, y por tanto lesiva de los pueblos y de su autodeterminación.

   En la opinión pública norteamericana, la Guerra de Vietnam fue mutando en un símbolo del oprobio que engendró no sólo una contracultura en Estados Unidos (el movimiento Hippie y pacifista entre otras demostraciones), sino también una nueva manera de enfocar el derecho internacional en la política exterior de las naciones militaristas.

   El filósofo y matemático inglés Bertrand Russell, crítico de esos desvaríos imperialistas y sus genocidios inadmisibles, promovió en 1966 un tribunal que juzgara los delitos de lesa humanidad que Estados Unidos perpetraba sobre las poblaciones civiles vietnamitas, a las cuales bombardeaba con Napalm, quemando vivos a campesinos y aldeanos, o rociando cientos de miles de hectáreas con dioxinas, el terrible Agente Naranja que desfoliaba a la jungla tropical y diezmaba toda forma de vida expuesta a ese químico.

   Hoy en Vietnam siguen naciendo niños con malformaciones congénitas debido a los millones de toneladas de ese agente arrojadas desde aviones estadounidenses a lo largo y ancho del país.

   Si bien el Tribunal Russell fue de enorme importancia, sus alcances prácticos fueron nulos en términos de condenas o resultados jurídicos efectivos. Conocido más tarde como Tribunal Russell-Sartre debido al protagonismo del filósofo francés Jean-Paul Sartre que también lo impulsó, los procesos llevados a cabo en su seno contra la política exterior norteamericana apenas quedaron en declaraciones retóricas, incluso cuando años más tarde –en 1974– se reeditó el Tribunal Russell II para condenar la injerencia, torturas y desapariciones propiciadas por Washington en América Latina.

   El carácter temporal del Tribunal Russell-Sartre quedó asociado a una época concreta de la historia del siglo XX. Aquella gran iniciativa humanista fue perdiendo peso y visibilidad entre el gran público mundial, incluso entre los sectores más movilizados de la intelectualidad internacional más crítica del intervencionismo estadounidense.

   Ante esta perspectiva, un pequeño grupo de intelectuales, escritores y analistas políticos argentinos abordamos en 2017 esta problemática y concluimos que era necesario articular una herramienta de carácter internacionalista para reforzar la memoria histórica y hacer visibles los crímenes que se suman en la política exterior de Washington, años tras año, por diversos métodos y con diferentes justificaciones.

   Fue de esta manera que junto a la analista internacional y periodista Telma Luzzani y el novelista y ensayista Alejo Brignole, elaboramos una serie de ideas que dieron forma al Día Internacional de los Crímenes estadounidenses Contra la Humanidad. Juntos también redactamos una Declaración Mundial Contra los Crímenes Estadounidenses a la Humanidad, en donde expresamos una condena colectiva al avasallamiento de la legalidad internacional por parte de EE.UU., advirtiendo sobre los peligrosos retrocesos en la dignidad humana que promueve la política exterior de Washington en todo el mundo.

   También debatimos sobre las diferentes fechas que ofrece el calendario de lesa humanidad expuesto por las diferentes Administraciones norteamericanas desde hace más de un siglo y finalmente escogimos al 9 de agosto como la fecha señalada para la efeméride. La segunda bomba atómica arrojada sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945 posee un simbolismo muy claro sobre los inhumanos métodos norteamericanos contra otros pueblos y sociedades.

   El lanzamiento oficial del Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses Contra la Humanidad fue posible, en gran medida, gracias al compromiso del Diario Cambio de Bolivia. Juan Cori Charca, el jefe de la sección política fue el primero en advertir la importancia y trascendencia de esta fecha y fue el encargado de darle voz y espacio desde las páginas del suplemento Democracia Directa que dirige.

   Esa fue la piedra angular para iniciar esta campaña internacional de enormes consecuencias para la comprensión del rol estadounidense en el mundo contemporáneo.

   La efeméride ya cuenta con adhesiones internacionales de las más diversas procedencias: artistas como el cantautor Silvio Rodríguez y el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar, Chico Buarque o el filósofo italiano Gianni Vattimo, entre muchos otros. El propio presidente de Bolivia, Evo Morales, adhirió al día como un compromiso humanista y político personal.

   Ahora queda por delante internacionalizar en todos los continentes esta fecha para otorgar una herramienta de reflexión a la sociedad global sobre el rol lesivo y la vocación supremacista que ejerce Estados Unidos. También hay que romper el cerco mediático que la prensa oligopólica alza cuando se expresan verdades incómodas para el sistema mundial.

   Gracias a las redes sociales y a la prensa comprometida e independiente, sabemos que será posible realizar esta labor, que no sólo es conmemorativa, sino también educativa en la búsqueda de una conciencia crítica a los males de este mundo.