Marina Silva en carrera desacelerada hacia la Presidencia de Brasil

Por Moisés Pérez Mok *

Brasilia (PL) Candidata de vasta experiencia en la vida política brasileña, Marina Silva está envuelta por tercera vez consecutiva en una carrera presidencial, aunque en esta ocasión la galopada transcurre en franca desaceleración.
La más reciente encuesta de intención de voto del Instituto Datafolha revela que en tres muestreos realizados entre el 10 y el 19 de septiembre por esa entidad, la preferencia de los potenciales electores por la fundadora del partido Red de Sostenibilidad decreció en cuatro puntos, de 11 a siete por ciento.

De otro lado, Silva ocupa la segunda posición entre los presidenciables más rechazados, con 32 por ciento de desaprobación, y es aventajada solo por el ultraderechista Jair Bolsonaro (43 por ciento) del Partido Social Liberal (PSL) y quien encabeza la coalición Brasil encima de todo, Dios encima de todos.

Precisamente con Bolsonaro y con el Cabo Daciolo es que Marina -cuya postura ultraconsevadora respecto al matrimonio igualitario y el aborto es bien conocida- disputa el discurso evangélico en la actual campaña rumbo a la conquista del Palacio de Planalto.

La meta para ella, sin embargo, parece bien distante. Semanas atrás el cientista político Humberto Dantes anticipó que Marina no tiene potencial de crecimiento en las elecciones.

Para mí, su candidatura tiende a encogerse, evaluó Dantes y puntualizó que la aspirante de la coalición Unidos para transformar Brasil desaparecería en el horario electoral, con apenas 42 segundos de exposición en la radio y la televisión; además de estar en un partido pequeño, no tener el apoyo financiero de 2014 y tampoco fuerte presencia en las redes sociales.

Profesora de la red pública de enseñanza, concejala, diputada estadual, senadora entre 1995 y 2010 y ministra de Medio Ambiente (2003-2008) durante parte de los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva, Marina Silva nació hace 60 años en el Estado de Acre.

De origen pobre, aprendió a leer y escribir a los 16 años e inició su carrera política en el sindicato de caucheros. Fue fundadora de la Central Única de Trabajadores (CUT) y del Partido de los Trabajadores (PT) en Acre, y en septiembre de 2015 logró el registro de su nuevo partido Red de Sostenibilidad.

Su primera incursión en las elecciones presidenciales se produjo en 2010, cuando representó al Partido Verde (PV), el cual abandonó ese mismo año, y la segunda en 2014 reemplazando al candidato del Partido Socialista Brasileño (PSB) Eduardo Campos, fallecido en un accidente aéreo a solo semanas de la porfía en las urnas.

Silva, quien analistas señalan que transita en el centro pero coquetea con sectores de la izquierda y de la derecha, causó revuelo en enero pasado cuando sugirió que las cuatro mayores organizaciones políticas del país -el PT, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y los Demócratas- deberían tomarse cuatro años sabáticos y quedar fuera de la elección de octubre venidero.

De cualquier modo, y de cara a la ya cercana contienda en las urnas, tejió en muchos Estados alianzas con las fuerzas que ella fustiga con vehemencia, lo cual le generó fuertes críticas por la manifiesta incoherencia política de su partido.

Asimismo, es puesta en duda su capacidad de gobernar sin contar con apoyo en el Congreso (tiene solo un senador y dos diputados federales), a lo cual replica que pretende llevar adelante un gobierno programático que incentive una nueva política, combata la corrupción y mantenga un diálogo permanente con los partidos.

GOBERNABILIDAD Y PRINCIPIOS REPUBLICANOS

El proyecto elaborado para la campaña de la coalición Unidos para transformar Brasil promete 'romper con el padrón fisiológico de la relación con el parlamento, para que la gobernabilidad sea garantizada con base en principios republicanos'.

En ese sentido, manifiesta la decisión de mantener un diálogo permanente con el Poder Legislativo a partir de un programa que exprese las agendas de interés público, con absoluta transparencia, así como de establecer una relación de colaboración con Estados y municipios, independientemente del partido político que los gobierne.

Precisa que será 'un gobierno abierto y digital', que valiéndose de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación procurará asegurar servicios públicos más eficientes y de mejor calidad.

Prevé también establecer un sistema de metas e indicadores para todas las políticas que posibiliten la ampliación del control social sobre la gestión gubernamental, así como la creación de un Consejo Nacional de Transparencia Activa, que reglamentará y fiscalizará la publicación de todos los datos de interés público.

En otra de sus partes, el programa anuncia que en el inicio mismo de su mandato el Ejecutivo enviará al Congreso Nacional una propuesta de reforma enfilada a rescatar la confianza en el sistema político.

Señala asimismo como prioridades la institución de una Política Nacional Integrada para la Primera Infancia, que ponga fin a la situación de millones de niños que hoy viven en Brasil en situación de pobreza y son excluidos de recibir servicios públicos de calidad.

Enfatiza también el compromiso de implementar el Plano Nacional de Educación (PNE); fortalecer el Sistema Único de Salud (SUS), al cual cataloga como el mayor programa de asistencia gratuita y universal del mundo y que hoy está sobrecargado por las características de un país de dimensiones continentales y muy desigual.

Otro de los propósitos de un hipotético gobierno de Marina Silva será definir políticas específicas para superar las desigualdades que afectan a mujeres, negros, pueblos y comunidades tradicionales, personas con deficiencia, Lgbti, a la juventud y a los ancianos.

'Promoveremos los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales respetando su universalidad, indivisibilidad e interdependencia, por medio de políticas transversales', puntualiza.

Desarrollar ciudades saludables y sustentables; liderar la transformación hacia una economía de carbono neutro e implantar una política externa comprometida con el medio ambiente y el desarrollo sustentable, la promoción de la paz y de la cooperación internacional, forman parte también de las promesas de gobierno de Marina Silva, que por ahora va desacelerando en su carrera por llegar al Palacio de Planalto.

arb/mpm

*Corresponsal de Prensa Latina en Brasil.