Brasil y las elecciones: los presidenciables del segundo escalón

Por Moisés Pérez Mok *
Brasilia (PL) Relegados ya por las encuestas de intención de voto al papel de meras figuras decorativas en el escenario electoral, ocho de los 13 candidatos inscritos conforman el segundo escalón de los presidenciables brasileños.

Quizás el caso más notorio entre todos ellos sea el del representante impuesto por el presidente Michel Temer al gubernamental Movimiento Democrático Brasileño (MDB), su exministro de Hacienda Henrique Meirelles, cuyo nivel de respaldo entre el electorado no logró hasta ahora rebasar el tres por ciento.

El exbanquero, de 72 años de edad, se presenta a sí mismo como un hombre capaz de resolver crisis económicas y, paradójicamente, sustenta su campaña en logros que consiguió al frente del Banco Central durante el primer gobierno del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En vano, Meirelles ha hecho lo posible por despegar su imagen de la de Temer y el gobierno más impopular de la historia del país -con niveles de aprobación de un raquítico cuatro por ciento- pues muchos lo recuerdan como el artífice de la propuesta de enmienda constitucional que limitó por 20 años los gastos públicos y como el principal propulsor de la frustrada reforma del sistema de pensiones. El aspirante de la coalición Esta es la Solución, formada por el MDB y el Partido Humanista de la Solidaridad (PHS), fue abandonado por el MDB en varios Estados, con lo que de poco le vienen sirviendo para mejorar su imagen los 45 millones de reales (más de 10 millones de dólares) salidos de su propio bolsillo para la campaña electoral.

Vale hacer notar que entre Meirelles y el presidenciable del Partido Nuevo (Novo), Joao Amoedo, concentran el 96 por ciento del patrimonio declarado por los aspirantes a la Presidencia, con bienes estimados en 377 millones de reales (unos 91 millones de dólares) y 425 millones de reales (más de 100 millones de USD), respectivamente.

La nueva legislación electoral vigente en Brasil no establece límites para el llamado 'autofinanciamiento', permitiendo a aspirantes con alto poder adquisitivo financiar la totalidad de los gastos de su campaña electoral, algo que analistas consideraron que podría crear 'supercandidatos'... que al menos esta vez no llegaron a ser tales.

Además de Amoedo y Meirelles, solo otro de los ocho contendientes del llamado segundo escalón logró hasta ahora alcanzar hasta tres por ciento de intención de voto: el senador paranaense Álvaro Dias, del partido Podemos (PODE), que junto a otras tres pequeñas fuerzas integran la coalición Cambio de Verdad.

Admirador confeso de Sergio Moro, el juez federal que primero persiguió judicialmente a Lula y luego lo condenó 'por actos indeterminados' en un proceso en el cual no fue presentada una sola prueba de los presuntos delitos cometidos por el expresidente, Dias aboga por una sustancial reducción del aparato estatal.

Así, propone reducir de 29 a 15 el número de ministerios (si ganara, dijo, invitaré a Moro, 'ícono de la nueva Justicia brasileña', a ocupar esa cartera); niega que -como muchos sostienen- la operación anticorrupción Lava Jato sea selectiva; y acusa a Temer de convertir al Congreso en un balcón de negocios.

De cualquier modo, medio siglo después de iniciar su carrera política como concejal de la ciudad de Londrina, en 1968, y ser diputado estadual, federal, gobernador de Paraná y senador durante cuatro mandatos, los sueños presidenciables de Dias (73 años de edad) terminarán ya el 7 de octubre, cuando se agote el primer turno de las elecciones.

Los restantes cinco candidatos al Palacio de Planalto también concluirán su carrera el primer domingo de octubre. Ninguno de ellos logró hasta ahora rebasar el uno por ciento de respaldo entre los potenciales votantes y si alguno sobresalió (y no precisamente por sus propuestas) fue el Cabo Daciolo, del partido Patriotas.

'Siervo de Dios vivo, cristiano y bombero militar', así se presentó en el primer debate electoral Benevenuto Daciolo Fonseca dos Santos, catarinense de 42 años, quien ese mismo día fue motivo de burlas al denunciar la existencia de una imaginaria Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina (Ursal).

Catalogado por el también aspirante al sillón presidencial Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, como uno de los 'costos' de la democracia, el Cabo Daciolo renunció a participar en la mayor parte de la campaña y se fue el 5 de septiembre al Monte das Oliveiras, en Río de Janeiro, para un retiro espiritual y ayuno por 21 días.

Por otro lado, el más joven de los aspirantes presidenciales en Brasil este año es el miembro de la coordinación del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) y representante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Guilherme Boulos.

De 36 años, graduado en Filosofía y encomiado por Lula como uno de los políticos con mayores perspectivas del país, Boulos marca otra diferencia en la actual contienda al llevar como candidata a la vicepresidencia a la líder indígena Sonia Guajajara, con quien encabeza la coalición Vamos Sin Miedo de Cambiar Brasil.

La relación de pretendientes a ocupar el Palacio de Planalto a partir del 1 de enero de 2019 la completan Joao Goulart Filho, heredero del expresidente (1961-64) del mismo nombre y conocido como Jango, quien compite por el Partido Patria Libre (PPL); Vera Lúcia, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), y Eymael, de la Democracia Cristiana (DC).

El primer domingo de octubre, 146,8 millones de brasileños podrán votar en los comicios en que además del presidente y vicepresidente de la República serán electos los 27 gobernadores, 54 senadores y 513 diputados federales.

Para optar por esos puestos fueron inscriptos 28 mil 125 candidatos, 7,5 por ciento más que los 26 mil 162 registrados para los comicios de 2014.

Del total de candidatos que solicitaron registro, 13 aspiran a la Presidencia de la República; 199 a una de las 27 plazas de gobernador; 321 a ocupar alguno de los 54 escaños en disputa para el Senado Federal, y ocho mil 274 pugnarán por uno de los 513 asientos en la Cámara de Diputados.

Entre los 35 partidos políticos que pretenden ocupar alguna de las mil 654 plazas que se pondrán en disputa, seis inscribieron más de un millar de aspirantes: el Partido Social Liberal (PSL) encabeza la relación con mil 487 candidatos, seguido por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), con mil 319.

Después le siguen el Partido de los Trabajadores (PT), con mil 283; Patriota (mil 142); el gobernante Movimiento Democrático Brasileño, MDB (mil 082) y el Partido Republicano del Orden Social, PROS (mil 059).

arb/mpm

*Corresponsal de Prensa Latina en Brasil.