Espectacular y comprometida presentación de Roger Waters en Uruguay

Espectacular y comprometida presentación de Roger Waters en Uruguay
Montevideo, 4 nov (PL) Espectacular en lo artístico y comprometido en lo político constituyen hoy juicios predominantes sobre lo que dejó aquí el músico y cantante británico Roger Waters ante unos 40 mil espectadores que acudieron al estadio Centenario.
La presentación que trazó en la noche sabatina de una manera visual y sonoramente asombrosa, fue marco propicio para mostrar un panorama desolador del estado del mundo, en el que, sin embargo, deja entrever y sentir que aún quedan vestigios de esperanza.

El famoso artista viene alertando con su música sobre los males modernos desde hace por lo menos 50 años en los que sus canciones han estado señalando a la alienación, el consumismo y el juego perverso de los poderosos como algunos de los daños colaterales de la sociedad en que vivimos, escribe el diario El País.

Ante el hecho consumado Waters plantea en canciones emblemáticas que lo que queda es resistir y así durante el intermedio sobre una gigantesca pantalla se enumeraron algunos de los blancos de resistencia.

Ya sean Mark Zuckerberg, el antisemitismo, el trato de Israel hacia los palestinos, la política exterior estadounidense, la discriminación y el uso de los océanos como basureros, entre otros asuntos urgentes.

Tal como era la premisa de la convocatoria, Waters repasó buena parte del legado de Pink Floyd, la banda que fundó a mediados de la década de 1960, concentrado en alguna de sus obras cumbres, Dark Side of the Moon, Animals, Wish You Were Here y The Wall.

Además incluyó cuatro canciones de su último disco, Is This the Life We Really Want?, del que seleccionó manifiestos como 'Deja vu' sobre el uso de drones, 'The Last Refugee', sobre la crisis de refugiados y 'Picture This', probablemente uno de los más negros panoramas del mundo de hoy.

Al cierre de la primera parte,integrantes del coro infantil Giraluna, de Nuevo París, aparecieron en escena vestidos con el mono naranja y la capucha con la que se asocian a los detenidos en Guantánamo, un efecto tajante, que entonaron y bailaron el estribillo de Another Brick in The Wall', desatando ovaciones.

Con un sonido envolvente y un despliegue lumínico que generaba distintos ambientes y hasta reconstruyó tridimensionalmente la portada de Dark Side of the Moon, el espectáculo de Waters fue para muchos ante todo una experiencia deslumbrante y a a vez movilizadora.

mem/hr