Ganado camélido aumentó en Bolivia en los últimos cinco años

La Paz, 8 nov (PL) El ganado camélido aumentó en Bolivia en los últimos cinco años de 2,5 millones a 3,2 millones de cabezas, impulsado por recursos entregados por el Gobierno a los productores.

Según comunicó el coordinador nacional del programa Pro-Camélidos, Leonardo Flores, del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, en el 2013 en esta nación sudamericana existían 2,5 millones de cabezas de camélidos, cifra que se incrementó en unas 700 mil cabezas.

'Hay una meta de llegar a cuatro millones para el 2020, ahora estamos en 3,2 millones de cabezas', dijo el directivo a la Agencia Boliviana de Noticias.

Flores significó que el Gobierno destinó 23 millones de dólares para potenciar la producción camélida en el país en el periodo 2016-2020, de los cuales 17 millones son recursos provenientes del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, y el resto del Tesoro General de la Nación.

Con estos recursos el Gobierno apoya a los productores de camélidos con forraje, agua, mejoramiento genético, además de técnicas de industrialización y comercialización.

De acuerdo con Flores, Bolivia es el primer país productor de llamas a nivel mundial, y están rescatando las bondades de la carne de esta especie de camélido.

Expertos nacionales y extranjeros debatirán sobre este tema en el Congreso Mundial de Camélidos, evento que se desarrollará del 21 al 23 de noviembre próximo en la ciudad boliviana de Oruro.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) nombró el 2018 como Año Internacional de los Camélidos, que son el principal medio de subsistencia de millones de familias que habitan los entornos más hostiles en 90 países.

Estos mamíferos de Asia, norte de África y América del Sur, se convierten en importante fuerte de carne y leche, lo que asegura la alimentación diaria, sobre todo en el extenso altiplano andino de América del Sur.

Además del aporte de proteínas, las cuatro especies de camélidos de Sudamérica -llamas, alpacas, vicuñas y guanacos- proporcionan fibras para la elaboración de ropa a las comunidades indígenas.

También suministran fertilizante orgánico que garantiza la producción agrícola de subsistencia, además de ser un símbolo de la identidad cultural de las comunidades indígenas ancestrales.

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