Ataques cibernéticos, otra guerra contra Venezuela

Ataques cibernéticos, otra guerra contra Venezuela
Por Carmen Esquivel *
La Habana (Prensa Latina) Los ataques cibernéticos dejaron de ser una ciencia ficción, diversos objetivos en varios países fueron víctimas de estos embates y entre los casos más recientes están los perpetrados contra el Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela.
El 7 de marzo el 80 por ciento del territorio venezolano quedó sin energía producto de una agresión al sistema computarizado de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (El Guri), la principal del país, y al cerebro de la conducción eléctrica en Caracas.

Los sabotajes continuaron e incluyeron desde atentados vía electromagnética para revertir los procesos de recuperación, la quema y explosión de subestaciones, hasta un segundo ataque a la planta de El Guri.

Las investigaciones apuntan al mismo responsable: Estados Unidos. Según declaró el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el daño al sistema de distribución registrado el 7 de marzo fue provocado con tecnología que únicamente posee Washington.

'Hoy ya está comprobado, fue dirigido directamente por el Gobierno de Estado Unidos', dijo Maduro, quien sindicó al asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y al cibercomando por los ataques.

El United States Cyber Command fue creado el 23 de junio de 2009, durante el gobierno de Barack Obama, pertenece al Departamento de Defensa y su misión es el uso de técnicas informáticas para velar por los intereses de Estados Unidos o sus aliados.

Ello incluye desde la protección directa de sistemas informáticos, hasta actuaciones de respuesta rápida, e incluso, operaciones militares en el ciberespacio contra otros países.

En el caso del sabotaje del 7 de marzo, el presidente Nicolás Maduro precisó que se realizó desde las ciudades de Houston y Chicago.

'Obama la crea y Trump la apunta al mundo, las armas del ciberespacio. Fue un ataque del más duro que se conozca', afirmó.

Rusia coincidió con Venezuela en que la agresión había sido generada desde el exterior. Fue una acción compleja a distancia contra el sistema de control de las principales centrales eléctricas que operan con equipos fabricados en Canadá, dijo la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova.

De acuerdo con la vocera, 'todos los algoritmos de operación y puntos vulnerables de los equipos de esos sistemas eran bien conocidos por el organizador directo de la agresión'.

Venezuela designó a tres fiscales para una investigación a nivel nacional sobre el sabotaje, aunque advirtió que hay pesquisas adelantadas.

'Hay mucha evidencia de que este apagón nacional se produce por un sabotaje combinado en contra del sistema eléctrico. En especial se realizó a través de un ataque cibernético', afirmó el Fiscal General de la República, Tarek William Saab.

Según la definición de ciberataque, este es un conjunto de acciones ofensivas contra sistemas de información como bases de datos o redes computacionales para dañar, alterar o destruir instituciones, personas o empresas.

Se lleva a cabo mediante la difusión de programas maliciosos (virus), accesos a la web no autorizados, sitios web falsos u otros medios para robar información personal o institucional y causar graves daños.

Por ejemplo, es sabido que en 2010 Estados Unidos e Israel crearon un gusano llamado Stuxnet para sabotear el sistema nuclear iraní, en lo que se considera el mayor y más sofisticado ciberataque conocido hasta ese momento.

El objetivo del virus era hacer girar a una velocidad mayor las centrifugadoras que procesan el material radioactivo para generar daños y retrasar su programa de desarrollo.

En 2012 una agresión a la petrolera de Arabia Saudita Aramco borró el 75 por ciento de su información e inhabilitó a la compañía durante un mes.

En el caso de Venezuela, un artículo publicado por la revista Forbes, especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, considera factible la posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos haya dirigido un ataque cibernético como el ocurrido a principios de mes contra la Central Hidroeléctrica 'Simón Bolívar'.

¿Podría el corte de energía de Venezuela ser un ataque cibernético?, es el nombre del trabajo escrito por el experto en Big Data e Inteligencia Artificial Kalev Leetaru.

En su opinión la agresión contra el sistema de El Guri, que trajo como consecuencia también el cese del suministro de agua potable y la caída de las telecomunicaciones, 'sería una maniobra propia de la ciberguerra'.

'Interrumpir el suministro de energía y agua, interrumpir los patrones de tráfico, frenar o interferir el acceso a Internet, hacer que los hogares inteligentes se desordenen, e incluso, desencadenar remotamente los derrumbes en las centrales nucleares fueron temas cada vez más discutidos en la comunidad de seguridad nacional (EE.UU.) en ese momento como legítimos y legales tácticas para socavar un Estado extranjero', develó el académico.

De acuerdo con el también empresario, las operaciones cibernéticas remotas 'rara vez requieren una presencia en tierra significativa', razón por la cual son ideales para 'forzar una transición gubernamental'.

El economista mexicano Rodrigo Benedith, especializado en el uso de la tecnología en política y gobierno, define la ciberguerra como una estrategia de sabotaje sobre infraestructuras clave de países considerados como enemigos de Estados Unidos para preparar el terreno hacia una guerra convencional o, en su caso, el impulso de una guerra civil.

En un artículo titulado 'El apagón: ¿ciberataque como guerra de baja intensidad en Venezuela?', Benedith afirma que desde 2015 Estados Unidos y sus aliados incorporaron de lleno la ciberguerra a su doctrina militar.

Precisa que en julio de ese año se llevó a cabo un simulacro en Virginia donde se practicaron ejercicios de ataque a sistemas de control industrial de plantas de tratamiento de agua, interrupción de tuberías de petróleo y gas, congelamiento de retiro de dinero en efectivo y desconexión de redes de energía eléctrica.

Según Benedith, recientemente el Ciber Comando de los Estados Unidos asignó un contrato por 460 millones de dólares para soporte a misiones de ciberguerra y elaboración de una cantidad ingente de 'municiones digitales', además del reclutamiento de seis mil 200 cibersoldados.

A raíz de los ataques al sistema eléctrico nacional, Venezuela realizó los ejercicios Ana Karina Rote para organizar estrategias de defensa de sectores clave.

Las maniobras tuvieron tres ejes: asegurar físicamente las instalaciones y acompañar a los trabajadores de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en la restauración de la energía.

Un segundo propósito fue trabajar para establecer plena comunicación entre el sistema electroenergético e hidráulico, y por último, realizar mantenimiento a las termoeléctricas.

En recientes declaraciones a Prensa Latina, el diputado de la Asamblea Nacional Constituyente Jesús Farías señalaba que no se podían descartar nuevas agresiones al corazón de la economía y en ese sentido, advertía, la opción es avanzar hacia la autonomía e independencia tecnológica.

Precisamente el 25 de marzo un nuevo sabotaje contra una línea de trasmisión de la hidroeléctica de El Guri, seguida de un incendio de gran magnitud en el patio de transformadores de la planta, dejó sin energía a Caracas y a gran parte del país.

arb/car

*Jefa de la redacción Suramérica de Prensa Latina.