Bolivia y el proyecto de un tren eléctrico metropolitano

Bolivia y el proyecto de un tren eléctrico metropolitano
La asociación Tunari, compuesta por la empresa suizo-alemana Molinari y la española JOCA, construirá el ferrocarril urbano con un presupuesto de 447 millones de dólares provenientes del Tesoro General de la Nación.

JOCA presentó una declaración jurada, como otras 15 compañías interesadas en la ejecución del proyecto, pero fue la única con la documentación requerida que cumplió los términos de referencia.

Según el ministro de Obras Públicas, Milton Claros, la mayor parte de la inversión estará destinada a la habilitación del sistema ferroviario, el primero eléctrico de la nación sudamericana, y el restante a los trabajos de control, supervisión, monitoreo y contingencias previstas en el marco general del contrato.

El tren cochabambino contará de 43 estaciones, sistemas de seguridad, internet WiFi; además tendrá tres líneas: la roja (de la estación de San Antonio a la facultad de Agronomía de la Universidad Mayor de San Simón), la amarilla (San Antonio al Castillo) y la verde (San Antonio a Sipe Sipe).

En esas rutas operarán 12 trenes que irán a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora y una mínima de 40. Cada uno de ellos estará provisto de cinco vagones con la capacidad de transportar de 200 a 300 pasajeros.

Además, contará con espacios confortables para toda clase de viajeros, desde niños hasta discapacitados, y trasladará 71 mil 200 personas por día, a un costo de 2,5 a 3,5 bolivianos (de 0.36 a 0.50 centavos de dólar).

El proyecto ya está en su primera fase, que consiste en la elaboración del estudio técnico de preinversión a diseño final y actividades previas como el retiro de rieles.

La asociación Tunari quitará al menos 18 toneladas de rieles para emplazar las vías, por las que se desplazarán los vagones del tren eléctrico. Cada carril pesará 250 kilogramos y medirá nueve metros.

Unos 85 obreros comenzaron el desmontaje en la antigua estación de trenes, de donde partirán las tres líneas de la obra y que conectarán a la ciudad capital con los municipios de Colcapirhua, Quillacollo, Vinto, Cercado, Sipe Sipe y Sacaba.

Ese trabajo tomará 120 días y se prevé que concluya el 15 de diciembre. Posteriormente empezará el colocado del nuevo sistema para el traslado de los vagones, que cuenta con el diseño de la consultora española de ingeniería UG21; esta última firmó un acuerdo superior a los 2,4 millones de dólares por la obra.

El moderno proyecto ferroviario reducirá el ruido y la contaminación, y cumplirá con los objetivos estratégicos del gobierno boliviano de desarrollar transportes colectivos ecológicos y sostenibles.

Ya para 2018 comenzará la segunda etapa, que contempla la ejecución física del ferrocarril urbano en cerca de 32 meses e implica la habilitación de sistemas eléctricos, construcción de estaciones, apeaderos y todas las obras civiles, así como la capacitación y transferencia de tecnología.

De acuerdo con el coordinador de la obra, Ariel Torrico, la tercera fase consiste en el funcionamiento pleno del sistema de transporte y un proceso de mantenimiento de cerca de tres años.

Aclaró que el tren eléctrico será manejado por una administradora nacional, conformada con características similares a la creada para el caso de la red de teleféricos que existe en la ciudad de La Paz.

La iniciativa usará como fuente de alimentación la red de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba, que edificará una tensión de alimentación externa y transformadores de media a baja potencia distribuidos por tramos.

Asimismo una línea eléctrica, estructuras de regulación, y sistemas de protección y de comunicación.

También la asociación Tunari realizará un ciclo de consultas públicas para informar a la población y recibir interrogantes y sugerencias ciudadanas sobre la construcción del tren metropolitano.

Ese procedimiento contará con la participación de miembros de las organizaciones sociales de los cinco municipios beneficiados de manera inicial con ese proyecto vial.

En ese sentido, Claros adelantó que se creará un comité técnico metropolitano para recolectar información sobre diferentes aspectos con las que debe contar cada uno de los municipios, integrantes de red del ferrocarril urbano.

Para impulsar el proyecto el Ministerio de Obras Públicas y la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) firmaron una alianza estratégica con el objetivo de que los estudiantes puedan formarse en obras y tecnologías ferroviarias, y se prevé realizar más alianzas con la Cámara de Industria y la Cámara de Comercio de Cochabamba.

Estas últimas proveerán de material de construcción a la empresa contratista de la iniciativa, que tiene el objetivo de ampliar el recorrido y llegar hasta el municipio de Tiquipaya, más allá de Sacaba, y a la zona de la Angostura.

Como resultado de ese acuerdo, los estudiantes de UMSS podrán especializarse en operación de trenes eléctricos. Al respecto, Alemania ofreció 15 becas y también se gestionarán otras con Suiza y España, por lo cual todavía se desconoce la cantidad exacta de docentes de ingeniería que serán beneficiados.

Claros precisó que el Gobierno espera recuperar la inversión de 447 millones de dólares del ferrocarril cochabambino en seis años a partir de su puesta en marcha.

'Este proyecto es autosostenible y nosotros estimamos que a partir del sexto año ya vamos a tener utilidades, con las cuales se podrán realizar ampliaciones al sistema de transporte', explicó el ministro de Obras Públicas.

Adelantó que el ferrocarril cochabambino tendrá una conexión con el que se pretende construir para enlazar puertos entre los océanos Pacífico y Atlántico.

'Un pasajero de la ciudad de Cochabamba podrá agarrar el Tren Metropolitano y conectar con el Bioceánico y llegar a Ilo (Perú) o Brasil', aseveró.

No obstante, la autoridad gubernamental aclaró que por sus características el tren bioceánico debe tener un flujo continuo, por tanto, su enlace con el transporte local no se realizará dentro de la ciudad, sino que deberá hacerse en los contornos de la línea en las zonas de Sacaba y La Angostura, donde estarán los puntos de interconexión entre ambos.

El megaproyecto despertó el entusiasmo de los cochabambinos, quienes ya sueñan con disfrutar una vez más de las comodidades de un tren y tener a su alcance otra alternativa a los micros, trufis (minibuses) y taxis.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

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