Vinos y singanis bolivianos, en busca de la exclusividad

Vinos y singanis bolivianos, en busca de la exclusividad
Por Cosset Lazo Pérez*
La Paz, (PL) Desplazar la producción vitivinícola tradicional de América Latina no es el propósito de los enólogos bolivianos, cuyos vinos y singanis apuestan más por la exclusividad que por las ventas millonarias.

A diferencia de Chile, Argentina y Brasil -entre los más conocidos de la región en este sector- Bolivia marca la diferencia en el mercado por la calidad de bebidas producidas a más de mil 500 metros por encima del nivel del mar, condición que influye en su bajo nivel de acidez.


Sin dudas, este país tiene potencial para posicionarse a nivel internacional, pero a partir de destilados propios muy distintos al de otras industrias, aseguró Joaquín Rodas, miembro del comité organizador del Primer Festival de Vinos, Singanis y Sabores de La Paz.

En la cita acontecida del 13 al 15 de octubre, bodegas de varios departamentos bolivianos instaladas en el Campo Ferial Chuquiago Marka recibieron a más de cuatro mil paceños interesados en degustar bebidas nacionales.

Rodas dijo a Prensa Latina que el éxito de Bolivia en este mercado está en comercializar vinos y singanis especiales, sin centrar los esfuerzos en lograr producciones masivas.

La capacidad de sembradíos en esta nación todavía es limitada, de ahí la necesidad de trabajar en la exclusividad, complementó el director del Campo Ferial Chuquiago Marka.

De acuerdo con Rodas, el Primer Festival de Vinos, Singanis y Sabores de La Paz constituyó una vitrina de la exquisita producción nacional y un paso de avance en el desarrollo de esta industria.

Ahora las personas conocen sobre la variedad de vinos hechos en valles bolivianos y varios representantes de comercializadoras locales mostraron su interés por ellos.

La cita incluyó un Simposio Internacional en el cual se dieron los primeros pasos para la creación de la Academia del Singani, bebida patrimonial de Bolivia elaborada a partir de la destilación de vino de la uva moscatel de Alejandría.

Con más de 500 años de historia, este aguardiente ha conquistado exigentes mercados en Europa y América Latina pues enólogos bolivianos presentan sus sabores únicos en festivales internacionales.

Para Frank Molina, presidente de Wines of Bolivia y de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas, el mercado nacional labora para sobresalir con un producto elegante.

La calidad de nuestros vinos no tiene nada que envidiarles a monstruos de la producción como Chile, Argentina y Brasil, explicó Molina a Prensa Latina.

El joven enólogo -descendiente de una familia productora de vinos- manifestó su confianza en las posibilidades de Bolivia para posicionarse en el sector a nivel internacional.

Muchos de los vinos y singanis expuestos en el festival conquistaron lauros en presentaciones realizadas no solo en países de América Latina.

Con más de cinco décadas de trabajo, la empresa familiar Tierra Alta -ubicada en el departamento de Chuquisaca- posee 18 medallas conferidas por eventos dedicados a la producción vitivinícola en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Israel y Argentina.

Más de 30 bodegas de diferentes departamentos del país, entre ellos Tarija y Santa Cruz, participaron en el festival que, además desarrolló una feria gastronómica para degustar asados y otros manjares usualmente consumidos con estas bebidas.

Según sus organizadores, la idea es internacionalizar el certamen en ediciones posteriores para que Bolivia desarrolle todo su potencial en dicha industria y consolide su posicionamiento mundial.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia

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