Día de los Santos en Bolivia, un banquete para los ausentes

Día de los Santos en Bolivia, un banquete para los ausentes
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Para festejar la tradición, mujeres, niños, jóvenes, ancianos y hasta discapacitados transitan largos caminos con flores y exquisitos manjares para compartir con aquellos que partieron de esta tierra, cuyas almas descienden por esta fecha con el propósito de disfrutar del festín.

Desde la víspera, las familias construyen altares de panes, dulces y bebidas ante las bóvedas de sus fieles difuntos, y amenizan este rito que concluye hoy con música y oraciones.

Los versos del Padre Nuestro, oraciones en aymara y pequeñas descargas con instrumentos típicos de las comunidades indígenas-originarias matizan la celebración, en la cual converge lo sagrado y lo profano.

Heredada de una tradición cristiana de cientos de años atrás, esta costumbre se fusiona con la cultura boliviana y permite el reencuentro de los muertos con los vivos, cita marcada por la alegría y la esperanza de recibir la bendición de los antepasados.

Así regresan a la tierra boliviana guerreros, soldados, madres, padres, hijos, abuelas y millones de almas que son recibidas por el perfume y la belleza de rosas, lirios, crisantemos y claveles de todos los colores.

La celebración tiene tal arraigo en Bolivia que negocios privados y estatales cierran sus puertas para permitir a sus trabajadores tomar parte en las ceremonias que tiene lugar durante todo el día.

También los comerciantes aprovechan la ocasión para vender manjares de la cocina nacional, entre ellas las deliciosas salteñas y tucumanas (empanadas tradicionales).

Cientos de niños ingresan a los cementerios con flores en sus manos y la inocencia de no saber el propósito de la visita, que por más natural que parezca causa escalofríos entre visitantes de otras latitudes.

Al unísono de las ofrendas, capillas asentadas en los camposantos ofrecen misas en memoria de aquellos que traspasaron las puertas de la muerte y pasaron a la eternidad.

¿Tradición o religiosidad?, sería imposible definir esta costumbre que está tan enraizada en los bolivianos que ya forma parte de su identidad, y, por lo tanto, de su inmensa y espectacular cultura.

ocs/clp