Bolivia ante el reto de transformar la justicia

 Por Carmen Esquivel *

La Paz (PL) Después de las transformaciones políticas y económicas, Bolivia enfrenta el reto de cambiar la justicia mediante la elección por voto popular de los jueces, un camino inédito en la región y quizás en el mundo.

El 3 de diciembre más de 6,4 millones de personas fueron convocadas a las urnas para escoger a nueve magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, igual número para el Tribunal Constitucional Plurinacional, cinco para el Agroambiental y tres miembros del Consejo de la Magistratura.

El proceso provocó interés y expectativas en la región por tratarse del primer país donde las máximas autoridades judiciales son electas mediante el sufragio universal.

Los observadores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) consideraron los comicios como únicos y el jefe de la misión de veedores de la OEA, Guillaume Long, lo calificó de sui generis.

Este modelo de participación popular en la elección de las autoridades judiciales está contemplado en la Constitución Política que se aprobó en 2009 con el voto de 61,43 por ciento de la población.

El objetivo es transformar un sistema, heredado del pasado, en el cual la designación de cargos judiciales se realizaba por medio de cuotas partidarias entre los integrantes del Congreso.

Esa práctica impedía la participación de sectores históricamente excluidos, como los indígenas, campesinos y las mujeres, en la designación de las autoridades.

El sistema judicial, heredado de las épocas de la colonia y la república, adolece de problemas estructurales, como la retardación, la desigualdad en el acceso y la corrupción, y con el novedoso método de elección se busca democratizarlo y hacerlo más eficiente y accesible.

En 2011 fueron convocadas en el país sudamericano las primeras elecciones judiciales y ahora, seis años después, el pueblo fue llamado a participar en una segunda edición.

Según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), en esta nueva elección el índice de asistencia rondó el 80 por ciento y tanto las autoridades como las diferentes misiones internacionales que observaron la jornada, coincidieron en destacar la vocación democrática del pueblo boliviano.

'Bolivia ha ratificado de manera pacífica su compromiso con la democracia', dijo la presidenta del TSE, Katia Uriona.

Mientras, informes de las misiones de la Unasur, la OEA y la Unión Interamericana de Organismos Internacionales coincidieron en destacar la masiva afluencia a las urnas, la organización del proceso, la transmisión rápida de datos y la transparencia.

De acuerdo con cifras preliminares, cuando se contabilizaron alrededor del 90 por ciento de las actas, los votos válidos oscilaron entre 31 y 33 por ciento, los blancos entre 12 y 13, y los nulos rondaron el 50 por ciento.

En torno a estas estadísticas la oposición lanzó una campaña para tratar de deslegitimar el proceso, e incluso, intentó vincularlo a la repostulación del presidente Evo Morales en las elecciones de 2019.

Al referirse al tema el sociólogo Juan Carlos Pinto recordó que en épocas del neoliberalismo la mayoría de los presidentes eran electos con entre 18 y 22 por ciento de los votos, sin embargo, ahora los magistrados alcanzaron el 30.

Señaló también el analista político que antes del gobierno de Morales el índice de asistencia a las urnas no llegaba al 50 por ciento y durante los últimos 11 años la participación oscila entre el 70 y 80.

Pinto denunció que la derecha equivoca el escenario, lo politiza para sacar provecho y atacar al Gobierno.

Aquí no estamos eligiendo diputados, ni senadores, sino operadores de justicia, advirtió.

Más allá de la campaña de la derecha a favor de anular las boletas, el politólogo atribuye los votos blancos y nulos al desconocimiento de la población sobre los candidatos.

Los aspirantes eran en su mayoría académicos, no políticos, y la campaña del organismo electoral no fue suficiente para conocer a los candidatos, dijo.

Pinto destacó el hecho de que los jueces y magistrados hayan sido elegidos por sufragio universal y recordó que el pueblo dio su voto por la necesidad de transformar la justicia, una tarea que consideró como titánica.

'Hay algunas rutas, tenemos un nuevo código penal y civil, el año pasado se celebró la Cumbre de la Justicia que dio algunas luces para los cambios, pero necesitamos hombres y mujeres que impulsen esa transformación', advirtió.

Al comentar los resultados de los comicios, el ministro de Justicia y Transparencia Institucional, Héctor Arce, dijo esperar que las 26 autoridades electas sean buenos operadores y avancen en la renovación tan anhelada en la administración judicial.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

arb/car