Bolivia 2017, con pasos firmes en industria de gas, energía y litio

Bolivia 2017, con pasos firmes en industria de gas, energía y litio
Bolivia 2017, con pasos firmes en industria de gas, energía y litio Bolivia 2017, con pasos firmes en industria de gas, energía y litio  
Por Claudia Dupeirón *
La Paz (PL) Bolivia dio este año pasos significativos en la industrialización de los hidrocarburos, la consolidación de mercados para la exportación de gas y energía, y la continuidad del desarrollo de las plantas de litio.
En 2017, con la puesta en marcha de la primera planta petroquímica para la producción de amoniaco y urea, la nación andino-amazónica dio un salto cualitativo en la transformación del hidrocarburo.

Ubicada en Bulo Bulo, departamento de Cochabamba, la fábrica de fertilizantes demandó una inversión de 953 millones de dólares para su construcción, en un terreno de más de cinco kilómetros.

El presidente Evo Morales explicó, durante la inauguración de la obra el 14 de septiembre, que la industria es una de las más grandes de Suramérica y constituye el primer proyecto petroquímico concluido en el país.

La urea es el fertilizante más usado en el mundo y su producción se convierte en un factor importante para el desarrollo económico, pues potenciará la agricultura.

La nación andino-amazónica inició también este año las exportaciones a Brasil de dicho fertilizante y prevé consolidar otros mercados en Argentina, Paraguay y Perú.

El gigante suramericano comprará anualmente 335 mil toneladas de urea destinadas principalmente a las regiones de Mato Grosso, Mato Grosso Do Sul, Santa Catarina y Paraná.

OTRAS INDUSTRIAS DE GAS Y LITIO
La fábrica de urea corresponde a la segunda fase del proceso de industrialización del gas, pues la primera concluyó con la construcción y puesta en funcionamiento de las plantas separadoras de líquidos Río Grande (Santa Cruz) y Gran Chaco (Tarija).

La primera entidad petroquímica de plásticos Gran Chaco de Bolivia, asociada a la de separación de líquidos de gas natural, está prevista para iniciar todas sus operaciones en 2021.

Evo Morales impulsó esa iniciativa, que cuenta con una inversión de mil 800 millones de dólares para generar etileno, polietileno, propileno y polipropileno. Las plantas separadoras de líquidos y la productora de urea forman parte de las metas del país por alcanzar su soberanía tecnológica y colocarse como corazón energético de Suramérica.

Al proceso de transformación del gas se suma, como objetivo del Estado, la industrialización del litio, que, al decir del presidente boliviano, colocará al país en un lugar privilegiado a nivel internacional, pues tiene una de las reservas más significativas del planeta.

Bolivia posee el Salar de Uyuni, ubicado en el departamento de Potosí y considerado el desierto de sal continuo más grande del mundo con una superficie de 10 mil kilómetros cuadrados y el 70 por ciento de la reserva del mineral no metálico, además de otros recursos como potasio, boro y magnesio.

A fin de aprovechar estos recursos, el gobierno invirtió 66,6 millones de dólares para instalar la planta piloto de litio en Potosí, que generó más de un millón de dólares por la venta de sus productos a empresas nacionales y extranjeras.

Dicha industria comenzó su funcionamiento en 2014 para producir carbonato de litio, que fue vendido a empresas asiáticas, además de sales de potasio destinadas a la agricultura y cloruro de sodio para la mejora de caminos.

Otra de las grandes iniciativas es la planta piloto de materiales catódicos, componente más relevante de las baterías de litio en cuanto a costo, pues determina la capacidad energética del acumulador.

EXPORTACIÓN DE GAS Y ENERGÍA
El país suramericano prevé convertirse en un futuro en el corazón energético de la región y para ello busca nuevos mercados y proyectos de exploración y explotación para el gas boliviano y de exportación de energía eléctrica.

Para cumplir el segundo propósito, la Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia (ENDE) proyecta la construcción de dos líneas de transmisión a fin de exportar energía hacia Argentina.

Datos oficiales refieren que el tendido de cables de interconexión eléctrica con el país vecino concluirá en agosto de 2018 y desde ese mes comenzará la exportación de 80 a 120 megavatios (MW).

La obra demandará una inversión de 260 millones de dólares para la primera fase de transmisión.

ENDE trabajará, además, en proyectos termoeléctricos, ciclos combinados, centrales hidroeléctricas, redes de distribución de energía a nivel nacional para incrementar la potencia eléctrica y garantizar el abastecimiento interno.

Dicho plan de inversiones es de 30 mil millones de dólares a fin de alcanzar los 15 mil megavatios de energía en los próximos ocho años.

La firma estatal también impulsa acuerdos energéticos con otros países vecinos como Perú y Brasil, con este último firmó en octubre un acuerdo para el estudio de factibilidad que posibilitará la construcción de una central hidroeléctrica en el río Madera.

Según los datos oficiales, existen en agenda más de 30 proyectos de generación eléctrica previstos para los siguientes 10 años, como las hidroeléctricas El Bala, Miguillas, Ivirizu, San José, Banda Azul, Molineros, Carrizal, Cambarí, Rositas. A ellos se suman las de Cuenca Río Grande, Cuenca Corani (Icona, Ambrosía, y Santa Bárbara) y Programa de Desarrollo de Pequeñas Centrales.

MERCADOS Y PERSPECTIVAS
Bolivia fue anfitriona en noviembre del IV Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) donde presentó un mapa con las 80 áreas del país listas para exploración, cuyo potencial se estima en 60 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés).

Resultado de esa estrategia para captar inversiones, la nación andino-amazónica firmó seis acuerdos de cooperación e intercambio con Rusia a fin de fortalecer la colaboración en materia de hidrocarburos, exploración y explotación de yacimientos de gas e intercambio tecnológico.

Además, certificó una declaración conjunta sobre la negociación de contratos de servicios petroleros de exploración y producción en las áreas Vitacua y La Ceiba.

A todos ellos se les pueden añadir otros convenios para la exploración y explotación de tres áreas de yacimientos de gas en las zonas de Iñiguazu, San Telmo y Astilleros.

Para la siguiente gestión, el país apostará por la exploración y explotación de yacimientos gasíferos como una prioridad y por ello existe un plan de promoción de nuevas áreas.

De acuerdo con el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, como resultado de la Ley de Incentivos para este rubro, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos aprobó un plan de 11 estudios de exploración de gas en áreas que poseen un potencial de cerca de 10 trillones de pies cúbicos.

Los proyectos serán ejecutados de 2018 a 2019 en los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz a fin de incrementar las reservas de ese hidrocarburo con el trabajo de empresas petroleras extranjeras y nacionales.

Las principales exploraciones tendrán lugar en las áreas Jaguar, Ñancahuazú, Boyuy, Río Grande, La Peña, Iñiguazú, Sararenda, Itacaray, Los Monos, Caranda Profundo, Sipotindi y Tacobo.

El gas y los hidrocarburos en general son y serán en los próximos años el motor impulsor del desarrollo boliviano.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

arb/car/cdg