El Salvador 2017, lucha entre quienes construyen y quienes obstruyen

El Salvador 2017, lucha entre quienes construyen y quienes obstruyen
Por Charly Morales Valido *
San Salvador (PL) El gobierno de El Salvador dedicó el 2017 a intentar mejorar la vida del pueblo, y la oposición a impedírselo o ponérselo difícil: así podría resumirse la dinámica política de la nación centroamericana en este año.
El gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) tuvo que llevar las riendas del Ejecutivo con la zapa constante del poder económico y la mayoría parlamentaria del derechista partido Arena, que puso reparo a todo.

Aún así, el balance de la gestión dejó más logros que insatisfacciones, sobre todo porque el Plan Quinquenal de Desarrollo se propuso metas terrenales en vez de esos milagros que suelen prometerse en campaña, y que nunca se cumplen.

Salvador Sánchez Cerén sí cumplió, sin embargo, su promesa de ser presidente de todos los salvadoreños, con una plataforma inclusiva, participativa y enfocada en la justicia social, y que pusiera a la nación por encima de todo.

De hecho, el segundo gobierno del FMLN invirtió la histórica cifra siete mil millones de dólares en desarrollo social, que tributaron a reducir la desigualdad y la pobreza, con la conciencia de que falta mucho por hacer aún.

Entre las conquistas sobresalieron el aumento del salario mínimo, la inversión de 563.5 millones de dólares para garantizar viviendas dignas, o la entrega de 28 mil escrituras de propiedad de tierras y parcelas a familias de escasos recursos.

Como parte de la reforma integral al sistema de salud fueron invertidos 198 millones de dólares en 228 obras en hospitales y centros de atención médica, para aumentar el acceso a servicios de calidad y a medicamentos subsidiados.

A través del programa Ciudad Mujer, referente internacional, salvadoreñas de todas las edades reciben atención especializada, formación y herramientas para empoderarse y defender sus derechos humanos y de género.

Con la premisa de que sin educación es imposible el desarrollo, el gobierno capacitó a más de 37 mil maestros, desarrolló el programa de alimentación y salud en las escuelas, y entregó paquetes escolares a 1.3 millones de estudiantes.

La infraestructura escolar y mobiliaria mejoró, con el equipamiento de aulas informáticas en las escuelas públicas, y la entrega de 47 mil laptops Lempita a mil 154 centros escolares con el programa Una Niña, Un Niño, Una Computadora.

La administración del 'Profesor', como también es conocido Sánchez Cerén por su formación pedagógica, amplió la cobertura de educación inicial para 41 mil 535 menores de tres años de edad.

Además, el país avanza en su ofensiva contra el analfabetismo, y cerró 2017 con 84 municipios libres de dicho mal social, y el llamado a la ciudadanía para que El Salvador sea una nación completamente alfabetizada en 2018.

'Invertir en la juventud no es despilfarro, es creer en los jóvenes y apoyar decididamente su desarrollo y el bienestar del país', señaló el jefe de Estado, en alusión a la retórica arenera contra la inversión pública.

Por ello, recién fue aprobado refuerzo presupuestario de seis millones de dólares para garantizar educación superior gratuita en la Universidad de El Salvador (UES) a estudiantes provenientes del sistema público.

A su vez, mediante un convenio del Instituto Nacional de la Juventud y la UES comenzó la entrega de mil becas de educación superior, con una inversión anual superior al millón de dólares, otro vuelco de cara al futuro.

Más allá del aula, 44 mil jóvenes emprendedores salvadoreños se beneficiaron con varias iniciativas de apoyo con capital semilla para sus proyectos, así como del programa de empleo y empleabilidad Jóvenes con Todo.

A todas estas, la implementación de políticas gubernamentales que generaron mejores condiciones para la inversión y el desarrollo propiciaron un incremento sostenido de la economía salvadoreña, que cerró con un alza del 2.4 por ciento.

La nación registró la mayor inversión extranjera directa y del sector privado, y el Banco Mundial reconoció el favorable ambiente para hacer negocios, con una mejora de 45 puestos hasta el segundo escaño en América Central.

También crecieron las inversiones públicas y privadas en generación de energía con fuentes limpias y renovables, se mantuvieron estables las tarifas eléctricas y fue reducida la factura de los consumidores.

Los subsidios al gas, electricidad, agua y transporte favorecieron la economía familiar, en tanto la cosecha récord de granos básicos garantizó el abasto de mercados y la estabilidad en los precios.

Otra prioridad del gobierno fue el Plan El Salvador Seguro, primera propuesta integral para combatir el problema de la violencia, cuya solución no será mágica ni inmediata, pero que ya tiene resultados que invitan al optimismo.

Sin descuidar la prevención, el esfuerzo conjunto del gobierno, la Policía y el Ejército contribuyeron a recuperar 129 espacios públicos para la convivencia, la captura de los 100 criminales más buscados y la creación de alternativas.

Así, los homicidios disminuyeron en un 27 por ciento respecto a 2016, cuando fueron decretadas las medidas extraordinarias de seguridad que también aisló a los cabecillas criminales en un sistema penitenciario más moderno y seguro.

El Salvador reforzó además sus acciones para enfrentar los efectos del cambio climático, al punto que el país dejó de ser el más vulnerable a desastres en el mundo, esfuerzo reconocido por Naciones Unidas.

Por otro lado, la nación celebró en 2017 el aniversario 25 de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a una cruenta guerra civil, y aunque la polarización social perdura, existen avances en la concertación y la construcción democrática.

Entre los acuerdos de nación alcanzados destacaron la reforma al colapsado sistema de pensiones, el pacto nacional para revitalizar la caficultura, o la prohibición por ley de la minería metálica.

Los consejos nacionales de Seguridad, Educación y Sustentabilidad actuaron como mecanismos de diálogo y consenso para la ejecución de políticas públicas y estrategias en temas de país.

Gobernar con la gente fue mucho más que un eslogan, y fueron habilitados espacios de interacción entre las instituciones y la ciudadanía, como los Festivales del Buen Vivir, las Asambleas Ciudadanas y el programa Casa Abierta.

Además, la gestión gubernamental ganó en transparencia con la rendición de cuentas de 109 instituciones públicas, incluido todo el Órgano Ejecutivo, que cumplió con la publicación de información oficiosa.

En su mensaje a la nación a propósito del fin de año, el presidente ratificó al diálogo y la participación plena de la ciudadanía como vehículos para superar los grandes desafíos que aún enfrenta la nación.

Fue un 2017 intenso y enconado en el escenario político, pero todo se antoja apenas un ensayo de los encontronazos que vendrán en 2018, año de elecciones legislativas y municipales, preludio además de las presidenciales de 2019.

Paralelo, el gobierno proseguirá su lucha para quitarle al país el sanbenito de la violencia, con la mira puesta en hacer de El Salvador una nación educada, próspera y segura.

*Corresponsal Jefe de Prensa Latina en El Salvador.

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