Venezuela y la creación del 'diablo' en la tierra

Venezuela y la creación del 'diablo' en la tierra
Por Luis Beatón *
Caracas (PL) Los grandes medios de comunicación, y también muchos pequeños, publican noticias, artículos y un sin número de análisis tendenciosos contra la revolución de Venezuela con el evidente fin de sobredimensionar los problemas y silenciar los logros del proceso iniciado por el comandante Hugo Chávez.
Esa mentira mediática incluida en el libreto escrito por sectores estadounidenses y comparsas falderas en el exterior, según denuncias y análisis de los últimos años, meses y semanas, busca presentar al gobierno que encabeza el presidente Nicolás Maduro como el 'diablo' en la tierra.

El asunto fue abordado recientemente en el artículo 'Las mentiras mediáticas sobre Venezuela', de Benjamín Forcano, un sacerdote y teólogo español, según el cual 'aun cuando no son pocos los que hoy pueden comprobar estas mentiras por otras fuentes de información, son mayoría los que no pueden o saben hacerlo'.

De esta manera, se logra que la gente tome como verdad lo que es mentira y acumulen indignación sino odio contra el Gobierno de Venezuela, presentado como tiránicamente opresor, agrega. Es algo así como la creación del demonio, tal como lo ven los sectores desplazados del poder y los que chupaban las venas de la economía venezolana.

Según Forcano, hace ya más 16 años Venezuela produjo un gran cambio que dejaba fuera de la política a unas minorías que por más de 70 años venían acaparando la riqueza y el poder y dejaban en pleno olvido a las mayorías populares.

Esas minorías -agrega- tenían el respaldo de la política de Estados Unidos, autoproclamado amo de la soberanía y bienes de Venezuela, al igual que la de otros muchos países.

Precisa que Estados Unidos es maestro en ensalzar a tiranos y hundir a demócratas según lo exigen sus intereses: 'Tal vez Somoza sea un hijo puta, pero es 'nuestro hijo puta' (presidente Roosevelt)', un ejemplo claro del doblez de la política de Washington, señaló.

Atinadamente, el prelado español asegura que 'ahora, el demonio a combatir (de nuevo el eje del Bien y del Mal) no es Cuba sino Venezuela, su revolución bolivariana: popular y socialista.

'Su proyecto, su poder y su liderazgo con otros países de América Latina son tan determinantes que hay que destruirlos como sea, aunque no se puede descartar que los cubanos 'son una amenaza para la seguridad estadounidense', eso quieren hacer creer los actuales inquilinos de la Casa Blanca'.

Al respecto, un análisis de la política de Washington elaborado por investigadores del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) -Silvina M. Romano, Arantxa Tirado y Aníbal García Fernández-, plantea que 'el primer pilar de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) del gobierno de Donald Trump es proteger a la patria'.

Aunque aborda el tema migratorio como una de las amenazas fundamentales contra Estados Unidos, algo advertido hace años por diferentes análisis que planteaban que la inmigración era como una bomba de tiempo que le explotaría a la Casa Blanca si no hacía una reforma integral, el tema Venezuela y también Cuba ocupa espacios en ese acercamiento.

El atacar las amenazas en su origen puede incluir a Cuba y Venezuela, catalogadas como gobiernos 'enemigos', porque se aferran a 'modelos autoritarios de una izquierda anacrónica', plantean en el norte.

Su peligro no es sólo dichos modelos sino el respaldo que reciben de China y Rusia, los principales retadores hegemónicos de Washington, de ahí que establezca en la ESN como acción prioritaria 'aislar' a Cuba y Venezuela.

Con respecto a Venezuela, señalan los expertos, se espera la aplicación de una mayor presión económica, en el tira y afloje entre sectores de la derecha republicana conservadora y el lobby petrolero, algo que se verá en la próxima gira por América Latina de Rex Tillerson, hoy secretario de Estado y en algún momento 'mandamás' de la Exxon Mobil, la misma que fue desplazada de este país.

Esa visita a naciones del área como México, Colombia, Argentina y Perú, tratará de concretar la conformación de un bloque multilateral y la imposición de una agenda regional que se podría articular por la OEA y/o por la Alianza del Pacífico para pulsar la desaparición de ese país que la mentira mediática presenta como 'el diablo' en la tierra.

Señalan los expertos de Celag que 'no hay claridad sobre una posible intervención militar. Sin embargo, el Comando Sur viene advirtiendo acerca de la necesidad de intervenir ante 'crisis humanitarias' y ha realizado ejercicios militares en los países fronterizos'.

Ese problema de la llamada crisis humanitaria flota en el ambiente, la tratan de imponer como argumento para la agresión, es la justificación de maniobras militares cerca de la frontera con Venezuela pero, hasta ahora, las autoridades de Caracas se mantienen firmes ante una despiadada guerra económica que trata de crear ese escenario.

En ese teatro de operaciones, plantea el análisis de Celag, será fundamental atender al vínculo Colombia-EE.UU., pues en 2018 se llevan a cabo elecciones legislativas y presidenciales, en un país que forma parte del cerco militar hacia Venezuela. Estados Unidos tiene ahí sus bases más importantes y de respuesta rápida.

Todas estas instalaciones, más de siete según denuncias, se complementan con otro vecino, Perú, que junto a Colombia forman la llamada media luna militar contra Venezuela, y donde también se construyen bases militares.

La recreación de ese ambiente de mentiras formará parte de la gira de Tillerson en la primera semana de febrero, cuando tratará de incentivar y organizar una nueva escalada de ataques contra la República Bolivariana de Venezuela, ese 'diablo' que según falacias amenaza los conocidos intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

arb/lb

*Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Venezuela.