América Latina y las ambiciones de Estados Unidos

Por Luis Beatón *
Caracas (PL) Estados Unidos se encuentra entre los pocos países del mundo que rechazó la firma del Tratado sobre el Tribunal Penal Internacional de 1998, el cual permite juzgar a políticos y militares responsables de crímenes de guerra.

Quizás para algunos eso parezca intrascendente pero es, entre otras cosas, lo que permite a la Casa Blanca desarrollar su política que aspira a la hegemonía internacional, a invadir a otras naciones y secuestrar gobernantes para juzgarlos por cuanto se les antoje.

Tal vez por ese auto otorgado 'derecho', Washington prepara sus garras para caer sobre Venezuela, acción en la que busca comparsa para no estar solo en su festinada política, la cual de consumarse juzgará la historia y resistirán los pueblos, según denuncias.

Desde antes de comenzar su reciente gira por Latinoamérica iniciada el 1 de febrero por México, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, hizo una abierta instigación al derrocamiento del legítimo gobierno venezolano.

Caracas es una piedra en el camino de la Doctrina Monroe, sintetizada en la frase 'América para los americanos', elaborada por John Quincy Adams y atribuida al presidente James Monroe en 1823.

'Creo que habrá un cambio, nosotros queremos que sea un cambio de régimen por la vía pacífica, que siempre es mejor que la alternativa, un cambio violento', declaró el jefe de la diplomacia estadounidense.

Ya el Libertador Simón Bolívar con palabras proféticas advirtió en 1829, en carta a Patricio Campbell, que 'los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad.'

Otros análisis abordaron el tema; desde 2013 el estudioso venezolano Carlos E. Lippo, en un análisis basado en consideraciones económicas, políticas y geopolíticas, denunció que la invasión yanqui era un hecho casi fatal y que la decisión ya había sido tomada en El Pentágono, quedando sólo por determinarse cuándo y de qué forma lo harían.

Refiere Lippo un conjunto de escenarios factibles, 'formulados con arreglo al análisis de algunas de las innumerables invasiones realizadas por el imperio desde la segunda mitad del siglo XX, al mismo tiempo que evaluábamos su factibilidad de ocurrencia en las circunstancias de cada momento'.

Hoy esos momentos se acercan con cómplices de la región y presiones como las ejercidas por Tillerson contra gobiernos integrantes del llamado Grupo de Lima.

Fracaso tras fracaso llevan a Washington a reposicionar su estrategia. Ni la complicidad del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro -quien salió de un cargo diplomático en Irán por sospecha de acoso sexual-, y de algunos de sus miembros, le abrieron el camino a los marines del Pentágono.

Ni la emisión de la Orden Ejecutiva #13692 del 8 de marzo de 2015, suscrita por Barack Hussein Obama, que declaró a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de EE.UU., algo que según Lippo y otros analistas siempre fue un paso previo a todas las invasiones que ejecutaron o intentaron realizar en el último medio siglo.

Pero, esos que se creen de veras la política de destino manifiesto de 'América para los americanos' persistieron en su estrategia.

El Comando Sur no paró sus planes en complicidad con la oposición venezolana, algo definido en el documento suscrito por su comandante general, el almirante Kurt Tidd, identificado con el título 'Venezuela Freedom-2 Operation - Phase preceding - Executive summary. 25.2016, February/Admiral Kurt W. Tidd, Commander U.S. Southern Command (SOUTHCOM)', filtrado a los medios.

Presuntamente, actuando en nombre de la libertad, en la VII Conferencia Sudamericana de Defensa, en Lima, Perú, durante los días 23 y 24 de agosto de 2017, el tema Venezuela acaparó la atención de jefes militares de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, Paraguay, Perú y Uruguay.

La Casa Blanca no quiere verse sola y apela a la comparsa para tratar de conformar una fuerza multilateral y justificar su agresión contra los venezolanos, muy al estilo de lo que hizo contra Afganistán, Iraq y Libia.

Qué decir de los preparativos de fuerzas para prestar una presunta 'ayuda humanitaria' en la Amazonia brasileña como justificación para la agresión, a lo que se suma la reciente instalación de dos bases militares estadounidenses de acción rápida en las comunidades de Vichada y Leticia, en el departamento colombiano de Amazonas, limítrofe con Venezuela, según denuncias.

Esas bases, señaló el periodista José Vicente Rangel, vienen a sumarse a las no menos de nueve ya existentes, las cuales, además, significan un paso importante en la ocupación militar de Colombia, considerada por estrategas estadounidenses como un paso previo necesario para invadir a Venezuela.

Es evidente que el presidente Donald Trump y sus halcones están empeñados, por las vías que sean, en derrocar al gobierno de Caracas. Para nadie resulta un secreto que la influencia de Venezuela en la región fue y es un trago amargo para los últimos ocupantes de la Casa Blanca.

Sería lógico pensar, entonces, que el periplo de Tillerson, el 'mandamás' de la diplomacia estadounidense, es un nuevo capítulo de la opción intervencionista de la administración Trump en Venezuela.

Sus amenazas de un embargo petrolero deben ser solo eso pues los principales perjudicados serán intereses del norte; ya desde hace meses las autoridades venezolanas previeron ese escenario y diversificaron sus mercados.

Pero, hay que preguntarse, luego de los fracasos de Washington de condicionar el diálogo entre el gobierno y la oposición venezolana en República Dominicana, y de la decisión de las autoridades de Miraflores, sede del gobierno, de ir a elecciones, si el Pentágono no intentará algún tipo de intervención violenta antes del día de la celebración aquí de los próximos comicios presidenciales.

Los escenarios son varios, entre ellos, según Lippo, la agresión puede iniciarse con una incursión de paramilitares desde Colombia que tuviese el propósito de 'liberar' una pequeña zona del territorio nacional, suficiente para instaurar un gobierno paralelo que solicitase la venida de la fuerza 'multinacional'.

Para ese gobierno 'fantoche' no faltan candidatos como Antonio Ledesma y la exfiscal, también prófuga, Luisa Ortega, quienes ya estuvieron por la región.

En este escenario, el periodista Aram Aharonian señala que Estados Unidos tratará de impedir la realización de las elecciones presidenciales fijadas para antes del 30 de abril ante la falta de unidad de la oposición y la posibilidad real de una victoria del chavismo.

Ante estos planes a los venezolanos solo les queda prepararse y recordar que el Águila no es invencible, ya lo demostró Cuba, la Nicaragua de Sandino y el Vietnam de Ho Chi Minh.

arb/lb

*Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Venezuela.