El acullico en Bolivia, tradición e identidad

El acullico en Bolivia, tradición e identidad
El acullico en Bolivia, tradición e identidad El acullico en Bolivia, tradición e identidad    
Por Laura Becquer Paseiro *
La Paz (PL) ''Esto es una hoja de coca, no es cocaína, es parte de una cultura'', aseguró hace cinco años el presidente boliviano, Evo Morales, cuando la ONU reconoció el masticado de dicha hoja (acullico) como una tradición milenaria de la nación andino amazónica.
La Convención Única de Estupefacientes de las Naciones Unidas (ONU) no solo reivindicó la identidad de todo un país, sino que dejó de lado la malsana creencia de considerar que cualquiera que masque la 'milagrosa' planta es un drogadicto; su productor, un narcotraficante y su consumidor, un narcodependiente.

El acullico traspasó la frontera boliviana y muchos de sus consumidores destacan el valor proteico que posee. De hecho, unos 100 gramos sirven para mejorar el funcionamiento del hígado, combatir el sueño, el hambre, la sed y el mal de altura o soroche.

Como líder cocalero de Chapare (departamento de Cochabamba), Morales trazó una estrategia gubernamental para controlar la línea entre la tradición y el contrabando de estupefacientes.

Bajo la presidencia de Morales se contempló la Ley General de la Coca para normar la promoción, circulación, comercialización, consumo, investigación e industrialización de la planta en su estado natural.

La legislación vigente desde el año pasado permitió 23 mil hectáreas de cultivos de coca, reconoció los valores patrimoniales de la misma y, lo más importante, enfatizó que la planta en su estado natural no es una droga.

Sin embargo, parte de la producción de la coca cae en manos de contrabandistas, por lo que el gobierno desplegó un modelo de lucha contra el narcotráfico con el fin de controlar los cultivos ilegales de hoja de coca.

Datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) reflejan que en 2017 las autoridades bolivianas incautaron 13 mil 745 kilogramos de cocaína base, tres mil 884 de clorhidrato de cocaína y 18 mil 692 de marihuana para expendio, sumando 36 mil 321 kilogramos de droga.

En ese periodo el Ministerio Público y la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) realizaron 533 actos de incineración y destrucción de drogas ilegales, informó el representante de la Unodc en Bolivia, Thierry Rostan. 

El funcionario de la agencia especializada de la ONU recomendó incluir en los registros la incautación de droga sintética, como el éxtasis, e incrementar los operativos logísticos para reducir la actividad del narcotráfico.

Rostan comentó igualmente que la agencia seguirá apoyando técnica y logísticamente a las autoridades bolivianas para controlar las sustancias ilícitas.

En detalle, la Unodc participó en la incineración y destrucción del 59 por ciento de la cocaína base, el 78 por ciento del clorhidrato de cocaína y el 76 por ciento de marihuana para expendio.

En este aspecto, las autoridades bolivianas insisten en el lamentable hecho de que el país se ha convertido en una ruta de tránsito de los narcotraficantes, principalmente del vecino Perú rumbo a Brasil.

Ello, sumado a las extensas fronteras bolivianas, dificulta el trabajo de la policía y organismos afines a la hora de detectar el contrabando ilegal de estupefacientes.

Prensa Latina participó en uno de los últimos operativos de muestra de evidencia, tras la incautación de 130 kilogramos de cocaína realizado por miembros de la Felcn.

Desde la sede de la institución ubicada en La Paz, el coronel Marco Ibáñez precisó que, según las investigaciones preliminares, la droga ocupada provenía de territorio peruano y tenía como destino al gigante sudamericano.

El director de la Felcn remarcó que hay patrullas desplegadas a lo largo del territorio nacional como parte de los operativos para atrapar a los narcotraficantes. 

Dicha entidad no está sola en la batalla contra el narcotráfico. En más de una ocasión el ministro de Gobierno, Carlos Romero, ha destacado la expansión de las acciones y la capacidad operativa del Estado a través de la llamada Fuerza de Tarea Conjunta de Bolivia (FTC).

Precisamente, la FTC comenzó la erradicación de plantaciones de coca cultivadas de manera ilícita, para lo cual se destinaron 450 millones de dólares en dispositivos tecnológicos y adquisición de helicópteros.

La hoja de coca ha sido usada como vía para dañar la imagen de Bolivia ante el mundo, en detrimento de los esfuerzos gubernamentales por mantener una de las costumbres ancestrales que forman parte de su patrimonio cultural.

Ante ello, el gobierno boliviano aplica una estrategia de concertación con los productores de coca para garantizar solo la producción necesaria y evitar así que el excedente sea empleado por grupos dedicados a la fabricación y comercialización de estupefacientes.

Si antes era considerada un 'veneno' y penalizada por la comunidad internacional, el acullico hoy se mantiene como una tradición que se pretende conservar y legar a las futuras generaciones.

Tanto es así, que cada 11 de enero el país celebra el Día Nacional del Acullico para conmemorar su incorporación a la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961, y también para recordar esa milenaria costumbre.

arb/lpn/lbp

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.