Martes de Challa, agradecimiento boliviano a la Pachamama

Martes de Challa, agradecimiento boliviano a la Pachamama
La Paz, 13 feb (PL) Bolivia celebra hoy el tradicional martes de Challa, costumbre que comparte con otros pueblos andinos y constituye un acto de agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra por una exitosa producción agrícola.

Este ritual resulta el colofón de los días de carnaval en el país y durante el mismo se rocía la tierra o un bien personal (vivienda, automóvil, etc) con alcohol y otros elementos simbólicos como pétalos de flores, duraznos, lucmas, chicha, azúcar y confite.

Además, adornan su terreno, casa y pertenencias con serpentinas, banderines, globos y mixtura.

De acuerdo con estudiosos del tema, algunos de esos elementos eran utilizados por los antepasados indígenas como parte de los festejos del anata andino, mientras otros son resultado de la instauración del carnaval luego de la llegada de los españoles.

En una ocasión el investigador boliviano Luis Sempertegui expresó que dicha costumbre se manifiesta con mayor fuerza en las ciudades de profundas raíces aimaras y quechuas como parte de un fenómeno que llamó 'la urbanización de las tradiciones'.

Durante el martes de challa también se danza y se tocan instrumentos de viento propios del mundo andino para agradecer a la Madre Tierra por sus frutos.

Un elemento muy común en este día es la mesa o apxata, colorido altar donde se realizan las ofrendas a la Pachamama.

El mismo está cubierto por un aguayo (prenda textil rectangular) y lleva frutas, caramelos, especias, cereales, confites, nueces, vino, alcohol, pétalos de flores, serpentinas, un feto de llama, entre otros elementos simbólicos.

Las ofrendas de la mesa deben ser quemadas y ahumadas con maderas aromáticas para luego ser enterradas y entregadas a la Madre Tierra.

Otro aspecto distintivo de este día es la utilización de petardos en las distintas ceremonias tanto en la ciudad como en las zonas rurales.

Según la creencia popular, el ruido de esos artefactos sirve para alejar a los malos espíritus.

La comida también es un elemento importante en esta celebración y cada parte de Bolivia tiene su plato en conmemoración a la fecha.

En la ciudad de Cochabamba sirven el Chajchu, plato cuyo ingrediente principal es la carne frita de res; mientras que en la urbe paceña no puede faltar el puchero, sopa que contiene variedad de carnes, acompañadas con garbanzos, repollos, maíz, nabos, patatas, especias y una salsa picante de cebolla.

En las zonas rurales del altiplano se acostumbra comer el Aptapi, una merienda común de origen prehispánico donde los comensales comparten los alimentos que cada uno pudo aportar.

De esta manera, millones de bolivianos hacen gala de sus raíces indígenas originarias y agasajan a la Madre Tierra, a la que le demuestran amor y fe con cada ofrenda entregada. lma/vdf