Bolivia: Los misterios bajo el Santuario del Socavón

El Santuario del Socavón en el departamento boliviano de Oruro.
El Santuario del Socavón en el departamento boliviano de Oruro.
El Santuario del Socavón en el departamento boliviano de Oruro.  La Virgen del Socavón, advocación más conocida de la Virgen María en Bolivia. La Virgen del Socavón como su patrona y cada sábado de carnaval desfilan ante su imagen de rodillas.  
Por Cosset Lazo Pérez*
La Paz (PL) Construido sobre una pendiente, el Santuario del Socavón en el departamento boliviano de Oruro acapara la atención de visitantes nacionales y foráneos por su exquisita arquitectura; sin embargo, los mayores encantos yacen bajo sus cimientos.
Oculta ante los ojos humanos, una mina sostiene el portentoso templo que rinde culto a la Virgen del Socavón, advocación más conocida de la Virgen María en Bolivia.

Aunque esto deja atónitos a la mayoría de los visitantes, sin duda alguna es el incentivo fundamental para que decidan descender a la mina y conocer las historias que han marcado su existencia desde 1580.

El lujo del santuario -coronado por la imagen de la Santa bajo una cúpula de estrellas doradas- contrasta con el camino subterráneo y húmedo que depara a los forasteros un paisaje no tan dulce, pero sí cargado de misticismo.

Al interior del templo, miles de devotos encienden velas y piden el favor de la Virgen, pero otros prefieren conocer los misterios del 'Tío de la mina', sus travesuras y posibles vínculos con el diablo.

El investigador boliviano Hernán Bustos permanece por horas en los conductos subterráneos y comparte con turistas nacionales y extranjeros sus impresiones sobre la tradición que enlaza a los mineros con deidades andinas y occidentales.

'El Tío de la mina no es el diablo. A veces las personas tienen esa equivocada impresión. Se trata de una deidad del mundo andino que no tiene relación directa con el diablo', aseguró Bustos a Prensa Latina.

Para el estudioso, la mayoría de las referencias son mitológicas. Supuestamente es un ser sobrenatural castigado por el dios del sol por haber tratado de destruir a los humanos.

En Oruro hay una mitología muy directa relacionada con esta deidad: el mito de los Urus (primeros pobladores de la ciudad). Para ellos es conocido como el dios de la fauna silvestre y recibía el nombre de Waricato o Wari.

Con cuerpo humano y cara de animal, el Tío de la mina recibe ofrendas de sus devotos: los mineros, que apelan a sus favores buscando protección en sus labores y fortuna en la explotación de minerales.

Sin embargo, muchos de estos hombres proclaman a la Virgen del Socavón como su patrona y cada sábado de carnaval desfilan ante su imagen de rodillas.

Esto ocurre cada año, durante el Carnaval de Oruro, reconocido en 2001 por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

De esta manera, la gran fiesta cultural representa el sincretismo boliviano pues los mismos devotos que rinden pleitesía a la Santa, danzan y ofrendan sus almas a otras deidades mediante bailes paganos.

Pese a este interesante fenómeno, los mineros sostienen una estrecha relación con la Virgen, devenida herencia de los colonizadores españoles.

Estos últimos colonizaban también con el catolicismo, por eso decidieron plantar el Santuario del Socavón en zonas de trabajo y quién sabe si en algunos momentos obligaron a los bolivianos a adorar a sus deidades venidas de Europa.

Casi siempre, las iglesias de aquella época eran emplazadas en zonas urbanas, pero esta en específico fue construida sobre una mina, quizás como resultado de la exagerada devoción de los españoles por la Virgen de la Candelaria.

Ahora los mineros militan en escuadrones matizados por ángeles y demonios, por luces y tinieblas, porque es innegable el contraste espiritual entre la Santa y el Tío.

De acuerdo con pobladores orureños, la devoción a la Virgen sobresale -además- como una herencia histórica, pues cuentan que hace siglos ella libró a la ciudad de las plagas de víboras, lagartos, sapos y hormigas.

Como testimonio de esto, quedan en los extremos norte, sur, este y oeste de Oruro estructuras fosilizadas en representación de cada animal, para que nadie olvide los favores de la Santa para con los mortales.

En señal de agradecimiento, fue erigido un monumento a la Virgen del Socavón en la cima de una colina, para que vele a toda hora por la seguridad y el bienestar de los orureños.

En la noche, un espectacular juego de luces realza la majestuosa imagen y obliga a bajar la mirada de quienes tratan de adorarla.

La efigie construida en ferrocemento y con fibras de polipropileno importado de Italia, posee una altura de 45 metros y un peso de 118 toneladas, y es siete metros más alta que el Cristo Redentor de Río de Janeiro, en Brasil.

También supera al Cristo de la Concordia (40 metros) en la ciudad boliviana de Cochabamba, lo que la convierte en la estatua más grande de Suramérica.

Realidad o ficción, lo cierto es que el departamento Oruro atesora interesantes pasajes del sincretismo boliviano, esos que trascienden las páginas de los libros porque pueden respirarse en las calles.

rc/ifb/clp

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.