Inteligencia artificial, el nuevo desafío del gobierno de Francia

Inteligencia artificial, el nuevo desafío del gobierno de Francia
Por Luisa María González*
París (PL) Desarrollar la inteligencia artificial se revela en la actualidad como un desafío prioritario del gobierno de Emmanuel Macron en Francia, una perspectiva recibida con júbilo por algunos, y con preocupaciones por otros.
'Tenemos los talentos, tenemos todo lo necesario para lograr el reto de la Inteligencia Artificial', aseveró recientemente el jefe de Estado en un discurso ofrecido en el prestigioso centro universitario College de France, en el cual precisó que durante su mandato a ello se destinará un presupuesto de mil 500 millones de euros.

De acuerdo con sus declaraciones, el plan quinquenal se dirige a crear 'una red de institutos dedicados al tema y localizados en diversos lugares de Francia', así como 'constituir un hub de investigación con los mayores estándares mundiales'.

El ranking del 2017 sobre las 100 empresas emergentes en el sector de la inteligencia artificial solamente incluye a una francesa, mientras el absoluto dominio lo tiene Estados Unidos, con 76 compañías, seguido por China con nueve y por Israel con seis.

Macron se mostró decidido a cambiar ese panorama y para ello actuará basado en un informe preparado por Cédric Villani, un reconocido matemático francés que es, además, uno de los rostros más mediáticos del movimiento gubernamental, La República En Marcha.

El experto consultó a unos 300 especialistas en la materia con el fin de delinear una estrategia para el desarrollo de la inteligencia artificial específicamente en cuatro sectores: la salud, el transporte, el medio ambiente y la defensa.

Según la información proporcionada por las autoridades, el plan se articulará en torno a cuatro ejes: respaldar en Francia y en Europa un ecosistema de inteligencia artificial, impulsar una política de apertura de datos, adoptar un marco reglamentario y financiero para el desarrollo del sector, y definir los principios éticos de la actividad.

Asimismo, se llevarán a cabo acciones como favorecer la interrelación entre la investigación pública y el mundo industrial, a través de la simplificación de los procedimientos y de permitir a los especialistas dedicar el 50 por ciento de su tiempo a un proyecto del sector privado, en lugar del 20 por ciento establecido en la actualidad.

También se pretende duplicar el número de estudiantes formados en el área de la inteligencia artificial.

Por el momento, el gobierno saludó los anuncios realizados por grandes empresas para instalar en Francia grandes centros de dedicados al tema.

En este sentido, el gigante coreano Samsung establecerá en París su tercer instituto más grande de investigación, mientras el japonés Fujitsu abrirá aquí su primer centro de dimensión europea.

ENTRE EL JÚBILO Y LA PREOCUPACIÃ'N

La noticia del impulso a la inteligencia artificial es recibida con júbilo en buena parte de la comunidad científica y tecnológica de Francia.

El investigador de la Universidad París VI Jean-Gabriel Ganascia opinó que el país se encuentra en perfectas condiciones de fomentar esa materia, fundamental dentro del desarrollo a nivel internacional.

'Francia tiene ventajas innegables. Tenemos una excelente escuela matemática, hay muchos informáticos, mucha imaginación y de emprendedores, entonces tenemos muchas cosas que están germinando en laboratorios', declaró a Radio France Internacional.

No obstante, alertó que la competencia en el sector es muy fuerte: 'lo difícil en nuestro país es transformar estos ensayos en algo concreto en escala amplia e industrial que nos permitiría competir con los actores internacionales, en particular con los estadounidenses y ahora con los chinos'.

Por otro lado, numerosos analistas manifestaron la preocupación ante el posible impacto del desarrollo de la inteligencia artificial en la ya compleja situación del mercado laboral.

De acuerdo con estos puntos de vista, esas nuevas tecnologías implicarán la automatización de muchos procesos gracias a la expansión de robots y otros equipos autónomos, lo que podría generar la desaparición de miles de puestos de trabajo.

Tales perspectivas generan inquietud en un país donde el desempleo apenas consigue bajar del 10 por ciento de la población laboralmente activa, lo que equivale a más de dos millones de personas.

De hecho, un reciente sondeo indicó que solo un 44 por ciento de los trabajadores está dispuesto a convivir en sus espacios laborales con la inteligencia artificial, mientras el rechazo es mayoritario.

lmg

* Corresponsal Jefa de Prensa Latina en Francia