La estrategia del desconocimiento y las sanciones contra Venezuela

Por William Urquijo Pascual *

Caracas (PL) Ante la reelección del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, los círculos imperiales arreciaron la estrategia de agresión ya establecida durante el último lustro de desconocer el apoyo mayoritario al proceso bolivariano y aplicar nuevas sanciones de corte económico.
El candidato del denominado Frente Amplio de la Patria resultó victorioso en las elecciones presidenciales del 20 de mayo con seis millones 245 mil 862 votos, seguido de lejos por el opositor Henri Falcón (un millón 927 mil 387), quien desconoció los resultados incluso antes de ser anunciados oficialmente.

La investigadora del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, Giordana García Sojo, aseveró que la deslegitimación de los comicios venezolanos por parte de la autodenominada 'comunidad internacional' -dígase el Grupo de Lima y la Unión Europea, dirigidos por Estados Unidos- ha sido una constante desde la misma convocatoria.

En opinión de la experta, a nivel interno una oposición con serias dificultades para acordar un proyecto de país que haga frente al proyecto bolivariano en el terreno político, 'se jugó las cartas del intervencionismo internacional y del llamado a la abstención por fraude y falta de condiciones electorales'.

A pesar de la postura abstencionista promovida por sectores oligarcas, más de nueve millones de personas votaron en todo el territorio venezolano, aun en medio de una grave crisis económica con serias incidencias en la cotidianidad familiar, y en medio de un ambiente de paz, en contraste con los graves hechos de violencia acontecido a mediados de 2017.

En este escenario, el ala radical de la oposición instaló la idea de ilegitimidad basada en la participación de poco más del 46 por ciento del electorado, mientras la brecha de 37 puntos porcentuales entre Maduro y el candidato opositor Henri Falcón se atribuyó al manido argumento del fraude electoral y la falta de garantías.

Abanderado de Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), Falcón desconoció los resultados de los comicios.

Esto incluso antes de ser anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), al denunciar supuestas irregularidades en la instalación de los puntos de información política.

Sin embargo, más de 150 observadores foráneos verificaron la transparencia de los comicios y certificaron la eficiente labor del CNE a la hora de garantizar la aplicación de todas las normas nacionales e internacionales durante el desarrollo de los mismos.

En tal sentido, el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela) destacó que los resultados de las elecciones celebradas en Venezuela reflejaron la voluntad de los votantes.

Al presentar el informe técnico del acompañamiento efectuado a los comicios presidenciales y de consejos legislativos, el titular de dicho organismo, Nicanor Moscoso, aseveró que la auditoría de verificación ciudadana certificó la validez del proceso comicial.

'La misión del Ceela considera que el proceso se realizó de manera exitosa', precisó Moscoso, quien indicó además el respeto de todos los estándares internacionales y lo establecido en la legislación nacional durante el desarrollo del sufragio.

Subrayó además que el proceso electoral consolidó el fortalecimiento de la institucionalidad como sustento del sistema democrático de este país, y subrayó las garantías ofrecidas por el CNE a las organizaciones con fines políticos, grupos electorales y a los ciudadanos en general.

Resaltó el buen desempeño del Plan República desplegado por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y demás organismos del poder público en la preservación de la seguridad y el orden, y señaló que los resultados anunciados por el CNE debían ser reconocidos porque reflejan la voluntad expresada por los votantes.

Según el investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas, Javier Tolcachier, el triunfo electoral de la Revolución bolivariana resulta relevante al inscribirse en un contexto de guerra económica, sanciones comerciales, asfixia financiera, especulación monetaria, acaparamiento intencionado de bienes de consumo o su comercialización ilegal, entre otras acciones desestabilizadoras.

En opinión del experto, el principal problema de la democracia en Venezuela no es producto de sus desavenencias políticas internas, ciertamente existentes, sino que proviene de afuera, específicamente la política exterior del gobierno de Estados Unidos.

Tolcachier señaló la inexistencia de bases sólidas para deslegitimar la reelección de Nicolás Maduro, a pesar de lo cual Washington conspira para desconocer el gobierno electo por amplia mayoría en Venezuela, con la complicidad de 'un séquito de voces conservadoras en América Latina y Europa, cuyos méritos democráticos, pero sobre todo sociales, son escasos'.

'En América Latina, luego de repetidos intentos por doblegar y derrocar antidemocráticamente al gobierno electo, el encono geopolítico norteamericano se ha transformado en amenaza explícita de intervención armada', aseveró el analista.

Ante la reelección de Nicolás Maduro, la administración de Donald Trump respondió con nuevas sanciones contra la nación sudamericana en el orden económico, comercial y financiero, unido a las acciones en el campo diplomático para estrechar el cerco sobre el gobierno bolivariano.

En una de sus primeras alocuciones al país tras salir victorioso en los comicios, Maduro denunció que la posición de los sectores de la extrema derecha de abstenerse a participar en las elecciones, respondió a la decisión del gobierno de Estados Unidos, que de antemano expresó su intención de desconocer los resultados del proceso.

Como un mecanismo de protesta ante las sanciones unilaterales aplicadas por el gobierno norteamericano, el Ejecutivo bolivariano declaró persona non grata al encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, Todd Robinson, y al ministro consejero de la embajada, Brian Naranjo.

El jefe de Estado indicó que Robinson y Naranjo actuaron como conspiradores, al cometer acciones injerencistas en los asuntos internos de la nación sudamericana y ejercer presiones para boicotear el desarrollo de los comicios presidenciales.

A pesar de las sanciones externas y la postura abstencionista de un sector que sigue apostando por las vías anticonstitucionales para hacerse con el poder en Venezuela, el pueblo ratificó su vocación democrática con una participación electoral mucho mayor a la de los países cuyos gobiernos desconocen la victoria en las urnas del proceso bolivariano.

El antropólogo social y activista indígena quechua Itzamná Ollantay resultó enfático al señalar que las agresiones internas y externas, lejos de empujar a los venezolanos 'a la violencia fratricida, les abona en su mística ateniense: el amor por las urnas antes que por las armas'.

En tal sentido, destacó que la principal derrotada en las urnas del 20 de mayo reciente fue la violencia inyectada e impulsada desde los Estados Unidos y desde el interior por sectores radicales de la oposición, así como 'los serviles gobiernos corruptos del denominado Grupo de Lima'.

Pasada la página de la contienda electoral, Venezuela se adentra ahora en un proceso de diálogo nacional promovido por el mandatario reelecto, para trabajar de conjunto con todos los sectores políticos y económicos de la nación en la solución de los problemas del país, en paz y sin la injerencia de ninguna potencia extranjera.

arb/lb/wup

*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela